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Las algas: los superalimentos del mar, aliados de su salud y del planeta

Las algas: los superalimentos del mar, aliados de su salud y del planeta

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Las algas son los únicos alimentos que combinan un perfil nutricional comparable al del huevo, una huella de carbono negativa y cero necesidad de tierras agrícolas, agua dulce o pesticidas. Eso es lo que la literatura científica ha confirmado desde 2020, y lo que 33 años de práctica me han permitido comprobar en nuestra cocina bretona. Este artículo hace un repaso completo de los beneficios de las algas: nutrición, salud, longevidad, precauciones con el yodo, recetas e impacto medioambiental. Todo está documentado, referenciado y contrastado con las recomendaciones de la ANSES, la EFSA y la OMS.

Cuando Aurélie y yo fundamos Biovie en 2007, la alimentación a base de algas era un nicho de crudívoros convencidos. Hoy, los centenarios de Okinawa, los investigadores del NIH y la industria agroalimentaria mundial coinciden en un punto: las algas son uno de los alimentos más completos del planeta. En 2024, el libro que publicamos con Gallimard —Algues au Quotidien— ganó en 2025 el Gourmand World Cookbook Award y el Premio de la Academia Nacional de Cocina. Un doble estreno para un libro 100 % vegano dentro de la gastronomía francesa.

Más allá del entusiasmo mediático, ¿cuáles son los verdaderos beneficios de las algas para tu salud? ¿Qué precauciones conviene tomar (sobre todo con el yodo y la tiroides) y cómo integrar los beneficios de las algas en tu cocina sin caer en el folclore nipón? Es lo que vamos a desentrañar, juntos.

Por qué las algas se han convertido en los superalimentos del siglo XXI

Sinceramente, el contexto pesa mucho. Nuestro mundo se encuentra en una encrucijada crítica: garantizar la seguridad alimentaria de una población mundial en crecimiento y luchar contra el cambio climático. Las prácticas agrícolas convencionales, aunque esenciales, ejercen una presión inmensa sobre los recursos finitos de nuestro planeta. En medio de todo esto, el océano ofrece una respuesta extraordinaria: las algas marinas, ese puente entre dos mundos, vegetal y animal a la vez por su riqueza nutricional.

Algas: ¿qué entendemos realmente por «las algas»?

La palabra «alga» agrupa en realidad varias grandes familias, y distinguirlas lo cambia todo. Por un lado, las macroalgas marinas: algas rojas (dulse, nori, musgo de Irlanda), pardas (wakame, kombu, espagueti de mar, fucus) y verdes (lechuga de mar, ulva). Por otro, las microalgas de agua dulce o salada como la espirulina, la clorela y la klamath. Y luego están las algas silvestres recolectadas en Bretaña y las algas cultivadas en acuicultura marina.

Cada una tiene su perfil, sus usos y sus precauciones. Las algas pardas concentran el yodo (a veces demasiado). Las algas rojas son las campeonas de las proteínas completas (hasta el 47 % del peso seco). Las algas verdes aportan magnesio y clorofila. Las microalgas de agua dulce como la espirulina no contienen yodo y constituyen una puerta de entrada más suave. En este artículo hablamos sobre todo de las macroalgas marinas comestibles, las que se cocinan y se consumen a diario.

Beneficios nutricionales: un perfil único de algas proteicas

Las algas: una fuente de proteínas vegetales de excelencia — beneficios de las algas

Un perfil nutricional excepcional (hasta el 47 % de proteínas)

Las algas marinas son una fuente de proteínas vegetales de alta calidad, cuyo contenido varía según las especies: algas rojas hasta el 47 % del peso seco, algas verdes del 9 al 26 %, algas pardas del 3 al 15 %. Para hacerse una idea concreta: es tres veces más que la ternera y cuatro veces más que la quinoa. Y, a diferencia de muchas proteínas vegetales, su perfil de aminoácidos es completo —leucina, fenilalanina, valina, lisina—, a menudo comparable al del huevo.

Más allá de las proteínas, las algas contienen 93 de los 108 elementos de la tabla de Mendeléyev: yodo, calcio, magnesio, hierro, potasio, zinc, azufre, selenio, manganeso. Aportan vitaminas A, B1, B2, B6, C, E, carotenoides (entre ellos la famosa fucoxantina), omega-3 EPA y omega-6, fibra soluble y antioxidantes. Su digestibilidad y biodisponibilidad son elevadas. Eso es lo que las hace tan útiles en el marco de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable.

Testimonio reciente recibido en nuestra tienda: «¡Me encantan las algas frescas y el polen fresco!» — Toune, clienta Biovie 5 estrellas. Esa sencillez es exactamente lo que buscamos transmitir. Sin protocolos rígidos. Solo un gesto sencillo, cada día.

La alternativa vegana completa

Para las personas que siguen una alimentación 100 % vegetal, las algas cubren las carencias más críticas. El nori, por ejemplo, es una de las muy escasas fuentes vegetales de vitamina B12 biodisponible; un estudio japonés de 2024 confirmó este punto que la comunidad científica debatía desde hacía veinte años. La dulse, por su parte, aporta hierro altamente biodisponible: 35 mg por cada 100 g, frente a los 2,7 mg de la ternera. El wakame contiene trece veces más calcio que la leche. Y la espirulina reúne, ella sola, entre el 60 y el 70 % de proteínas completas.

Es por esta densidad nutricional fuera de lo común por la que las proteínas vegetales completas procedentes de las algas, la espirulina y la clorela se han vuelto imprescindibles en cualquier enfoque vegano serio. Las algas no sustituyen a una dieta equilibrada: la complementan de forma inteligente.

Los 7 beneficios para la salud probados de las algas

Estos son los 7 beneficios de las algas que la ciencia ha documentado desde 2020, cada uno respaldado al menos por un metaanálisis o un estudio reciente. Es el corazón de este artículo sobre los beneficios de las algas: la parte que más me preguntan en las formaciones, en la tienda o por correo.

1. Remineralización profunda: 93 elementos de los 108 de la tabla de Mendeléyev

El primero de los beneficios de las algas, y el más inmediato: su riqueza mineral. Las algas contribuyen a cubrir las necesidades de minerales y oligoelementos mejor que cualquier verdura terrestre. Un solo gramo de wakame seco aporta magnesio, calcio, potasio, hierro, zinc, selenio y manganeso, cada uno en cantidades significativas. Para quienes siguen una dieta empobrecida por los suelos modernos o por una alimentación industrial, es una respuesta concentrada. Sustituir la carne por algas no es solo una cuestión de proteínas: es también esa densidad mineral la que marca la diferencia.

En concreto: añadir 3 g de copos de algas secas al día sobre tus platos cubre una parte significativa de las ingestas recomendadas de yodo, magnesio y calcio.

2. Hierro biodisponible: la dulse, aliada de las mujeres con anemia

La anemia afecta a una de cada tres mujeres en edad fértil en el mundo. La dulse, alga roja bretona, contiene hasta 35 mg de hierro por cada 100 g, es decir, trece veces más que la carne roja. Y ese hierro va acompañado de vitamina C presente de forma natural, lo que mejora su absorción. Es el alga que conviene conocer cuando se busca una alternativa vegetal al hierro hemo. Para profundizar, lee nuestro artículo dedicado a la dulse, el hierro y la anemia femenina, o nuestra comparativa hierro vegetal: algas vs. espirulina.

3. Yodo: equilibrio tiroideo y carencia oculta en Francia

El yodo es el elemento nutricional por el que más se conoce a las algas. La tiroides necesita 150 µg de yodo al día (recomendación de la OMS) para producir sus hormonas T3 y T4, las que regulan el metabolismo, la temperatura corporal y la energía. Ahora bien, la carencia de yodo sigue siendo un tema real en Francia, sobre todo en las mujeres embarazadas y en las personas que han eliminado la sal yodada.

Las algas son una de las fuentes naturales más ricas —a veces demasiado ricas, volveremos a ello en el apartado de precauciones—. El wakame, en particular, ofrece un perfil ideal: yodo suficiente para cubrir la carencia sin riesgo inmediato de sobrecarga. Nuestro dosier completo sobre el wakame y la tiroides detalla por qué esta alga es la fuente de yodo más equilibrada.

Para comprender la historia de la carencia de yodo y sus consecuencias, el artículo sobre el cretinismo de los Alpes relata una página fascinante de la historia médica francesa.

4. Longevidad: el secreto de la dieta de Okinawa

El archipiélago de Okinawa, en Japón, alberga una de las mayores concentraciones de centenarios del mundo. Los investigadores en gerontología que lo han estudiado (Willcox, Suzuki) han identificado varios factores —restricción calórica moderada, sociabilidad, ejercicio—, pero también un punto que aparece sistemáticamente: el consumo diario de algas marinas (wakame, kombu, mozuku, nori). Nuestro artículo sobre las razones por las que los japoneses viven más tiempo y el dedicado a la dieta de Okinawa profundizan en este vínculo.

Un estudio reciente de la Universidad de Rochester (2025) incluso ha puesto de manifiesto un mecanismo molecular: el fucoidano, un polisacárido de las algas pardas, activa la enzima SIRT6, implicada en la longevidad celular. Es este tipo de descubrimiento el que hace que la ciencia de las algas resulte hoy tan apasionante.

4 bis. Sistema inmunitario: porfirano, fucoidano, fucoxantina

Las algas contienen una familia de moléculas bioactivas prácticamente imposibles de encontrar en otros alimentos. El porfirano del nori es un antioxidante exclusivo redescubierto recientemente. El fucoidano del wakame se estudia por sus efectos sobre la inmunidad innata. Y la fucoxantina, pigmento de las algas pardas, es objeto de investigaciones muy activas por sus propiedades antioxidantes.

Un estudio del NIH publicado en 2024 comparó el impacto de una dieta vegana rica en algas con el de una dieta cetogénica sobre el sistema inmunitario: ambas modifican rápidamente el perfil inmunitario, pero de forma complementaria —la vegetal estimula la inmunidad innata; la cetogénica, la inmunidad adaptativa—. La constatación científica es clara: el nori contribuye al apoyo del sistema inmunitario, en el marco de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable.

5. Vitamina B12 del nori: la confirmación de 2024

Durante años, la vitamina B12 fue el talón de Aquiles del veganismo. La suplementación sigue siendo recomendable, seamos honestos. Pero un estudio publicado en 2024 confirmó que el nori seco contiene una B12 biodisponible, en forma activa utilizable por el organismo humano. Es un avance importante para quienes buscan fuentes vegetales de esta vitamina. 5 g de nori seco aportan una dosis diaria parcial —no como para prescindir de la suplementación en los veganos estrictos, pero sí una contribución real en el marco de una alimentación variada—.

Por cierto, lo aclaro de paso: la B12 del nori se destruye con la cocción prolongada. Así que consúmelo crudo o muy poco calentado para conservar el beneficio.

6. Microbiota intestinal: las fibras marinas prebióticas

Las algas contienen fibras muy particulares —alginatos, fucoidanos, carragenanos, ulvanos— que la flora intestinal humana descompone en ácidos grasos de cadena corta. Estos compuestos nutren las células del colon y favorecen el equilibrio de la microbiota. Es una dimensión que a menudo se descuida. Las algas no solo alimentan tus células. Alimentan también tus microorganismos intestinales. Y de estos últimos apenas estamos empezando a comprender hasta qué punto determinan la inmunidad, el estado de ánimo y el metabolismo.

7. Pérdida de peso: la vía de la fucoxantina

La fucoxantina, pigmento carotenoide de las algas pardas como el wakame, se estudia desde hace diez años por su posible papel en la regulación del metabolismo lipídico. Varios estudios (entre ellos los citados por Maeda et al.) sugieren que podría contribuir a la oxidación de las grasas. Atención, conviene ser prudentes: los estudios son prometedores pero preliminares. Para un análisis detallado, lee nuestro artículo ¿puede esta alga parda ayudar realmente a perder peso?. La ciencia avanza, pero por nuestra parte no hacemos promesas exageradas.

Testimonio de Trustpilot: «Maravillosa cesta de algas yodadas y proteicas. Esenciales para mi salud y mi vitalidad diaria.» — Panyi, clienta Biovie 5 estrellas.

Precauciones con el yodo y la tiroides: lo que hay que saber antes de comerlas a diario

Es la pregunta que más me hacen: Eric, ¿puedo comer algas todos los días sin riesgo para mi tiroides? La respuesta es sí, en proporciones razonables. Pero hay matices que conviene conocer, sobre todo para las personas con una patología tiroidea. Esta es la síntesis, basada en las recomendaciones de la ANSES (consulta 2017-SA-0086) y de la EFSA.

Posología diaria segura (en gramos por día)

La OMS recomienda 150 µg de yodo al día para un adulto sano. El límite superior de seguridad (UL) fijado por la EFSA es de 600 µg/día. A título orientativo:

• Wakame seco: alrededor de 60 µg de yodo por gramo. Un consumo de 2 a 3 g al día es seguro y beneficioso.
• Nori seco (hojas para sushi): alrededor de 30 µg de yodo por gramo. Una hoja entera (~3 g) aporta ~90 µg.
• Dulse seca: alrededor de 70 µg de yodo por gramo. Bastan de 1 a 2 g al día.
• Kombu seco: atención, es el alga más yodada —de 1500 a 2500 µg por gramo—. Una simple punta de cuchillo en un caldo ya supera la ingesta diaria. Conviene usarlo como potenciador puntual, no en consumo diario.

Regla sencilla para recordar: empieza con 2 a 3 g de algas secas al día, variando las especies. Nada de kombu en consumo diario. Y adáptalo a tu perfil tiroideo.

Hipertiroidismo, hipotiroidismo y enfermedad de Hashimoto: adaptar con inteligencia

Para las personas con hipertiroidismo o enfermedad de Graves-Basedow, la ingesta de yodo debe mantenerse limitada. Consejo médico imprescindible antes de consumir algas con regularidad.

Para la enfermedad de Hashimoto (tiroiditis autoinmune), el tema es más complejo. Algunos estudios sugieren que un exceso de yodo puede agravar la autoinmunidad; otros muestran que una ingesta moderada sigue siendo beneficiosa. La postura razonable: menos de 50 µg de yodo adicional al día, y siempre con seguimiento médico y una determinación regular de la TSH. Nuestro artículo sobre el hipotiroidismo, la alimentación y las algas marinas entra en detalle.

Para las personas con hipotiroidismo simple, en tratamiento con levotiroxina: el consumo de algas puede ser beneficioso, siempre que se respete un intervalo de al menos 2 a 3 horas entre la toma del medicamento y el consumo de algas (interacción de absorción). También aquí se recomienda seguimiento médico. El wakame es el superalimento de los mares para tu tiroides: es el más equilibrado desde el punto de vista del yodo.

Testimonio de Trustpilot: «El tartar de algas, que durante mucho tiempo dudé en comprar, es una pura maravilla, tan importante para la tiroides.» — Marinella, clienta Biovie 5 estrellas.

Embarazo, lactancia, niños: recomendaciones específicas

Durante el embarazo y la lactancia, las necesidades de yodo aumentan a 250 µg/día según la OMS. Las algas pueden contribuir a esa ingesta —resulta incluso interesante para las futuras madres que quieren evitar los complementos de yodo—. Pero hay que respetar estrictamente el límite superior (600 µg/día), por lo que conviene evitar el kombu y dar preferencia a wakame, nori y dulse en cantidades moderadas (de 1 a 2 g al día).

Para los niños menores de 3 años: nada de algas yodadas de forma rutinaria, salvo indicación médica. El sistema tiroideo inmaduro es más sensible a las variaciones de yodo. A partir de los 3 años, introducción progresiva en pequeñas cantidades (copos de nori o de wakame sobre la pasta, por ejemplo).

Una última precaución: opta siempre por algas ecológicas y francesas (Bretaña, mar de Iroise) para limitar el riesgo de contaminación por metales pesados (cadmio, arsénico, mercurio). Es lo que hemos hecho siempre en Biovie, desde 2007. Las algas frescas de Bretaña se recolectan bajo una regulación estricta del CRPMEM.

Cómo integrar las algas en el día a día: 5 recetas fáciles

Las algas no están reservadas al sushi. Estas son 5 recetas que uso cada semana en mi cocina bretona, desde que nos instalamos cerca del mar en 2007. Son sencillas, accesibles y cubren todas las algas principales. Un testimonio de Trustpilot que me viene a menudo a la mente en la cocina: «Pido principalmente algas. Calidad excelente.» — Julie F.

1. Tartar de algas (la receta insignia de Biovie)

Es la receta que recomiendo a todo el mundo para empezar. «Las algas frescas como la lechuga de mar o la dulse están deliciosas en tartar», cuenta Catherine, clienta Biovie. Y tiene razón.

Ingredientes: 100 g de algas frescas en tartar listo para usar (o una mezcla de dulse + lechuga de mar + nori), 1 chalota picada, 1 cucharada de alcaparras, 1 cucharada de zumo de limón, 3 cucharadas de aceite de oliva virgen, pimienta, sin sal añadida (las algas ya son salinas).

Preparación: mézclalo todo y deja reposar 2 horas en frío. Sírvelo sobre rebanadas de pan de masa madre, blinis de trigo sarraceno o como acompañamiento de crudités. Conservación: 5 días en el frigorífico. Para profundizar, nuestra guía completa del tartar de algas cubre todas las variantes.

2. Caldo umami con kombu

El secreto del dashi japonés. 1 trozo de kombu fresco de 10 cm en 1 litro de agua fría. Déjalo infusionar 1 hora a temperatura ambiente. Caliéntalo suavemente hasta que empiece a temblar la superficie —sobre todo, no lo lleves nunca a ebullición, el kombu amargaría—. Retira el alga en cuanto aparezcan los primeros hervores. Obtienes un caldo umami profundo, perfecto como base de sopa, para cocer el arroz o para escalfar verduras.

Ventaja: 1 trozo de 10 cm por 1 litro = unos 0,5 g de kombu por bol de sopa. Aporte de yodo moderado, sabor intenso. Es el uso ideal para esta alga tan yodada. Nuestro artículo sobre el kombu, alga rica en umami, ofrece más variantes.

3. Ensalada de wakame exprés

20 g de wakame seco rehidratado en agua fría durante 10 minutos (triplica su volumen), 1 pepino cortado en láminas finas, 2 cucharadas de vinagre de arroz, 1 cucharadita de azúcar de coco, 1 cucharadita de aceite de sésamo tostado, semillas de sésamo tostadas para decorar. Es la ensalada japonesa clásica, en versión exprés. Para los beneficios adelgazantes del wakame, consulta nuestra guía completa wakame beneficios adelgazantes.

4. Batido de musgo de Irlanda

El musgo de Irlanda (Chondrus crispus) es el alga perfecta para espesar de forma natural los batidos y los postres. 1 cucharadita (3 g) de musgo de Irlanda ecológico en polvo en una batidora con: 1 plátano, 200 ml de bebida de almendras, 1 cucharada de cacao crudo, 1 dátil Medjool. Bate 1 minuto. Obtienes una textura cremosa, sin ningún aditivo, rica en minerales. Es también la base de nuestro caldo vegetal de musgo de Irlanda para los amantes de la cocina funcional.

5. Chips de nori tostado

El tentempié que adoran mis nietos. Toma 4 hojas de nori fresco, úntalas muy ligeramente con aceite de sésamo, espolvorea flor de sal y semillas de sésamo. Hornéalas 3 minutos a 150 °C. Pártelas en trozos. Aporte de B12, crujiente, salado, adictivo. Ideal para el aperitivo o como topping sobre una sopa.

Para explorar otras recetas, te remito a nuestra mezcla gourmet de algas ecológicas deshidratadas —es el pack que recomiendo para empezar—. Y nuestro artículo completo sobre las aversiones al sabor de las algas ayuda a quienes lo pasan mal al principio.

Las algas: un sumidero de carbono azul para el planeta

El cultivo de algas — solución sostenible y sumidero de carbono azul

Más allá de la salud, las algas desempeñan un papel climático fundamental. Los bosques submarinos de macroalgas —kelp, kombu gigante, sargazos— constituyen un pilar del «carbono azul», ese almacenamiento de CO₂ atrapado por los ecosistemas marinos. Es un tema que conocemos bien en Biovie; incluso contribuimos a fundar la Global Seaweed Coalition.

Las algas secuestran el carbono mediante tres mecanismos complementarios: (1) acumulación en su biomasa viva, (2) exportación de carbono orgánico disuelto recalcitrante hacia el océano profundo, (3) enterramiento en los sedimentos marinos. Algunas cifras documentadas: potencial mundial de las macroalgas de 173 Tg de carbono al año, de los cuales el 10 % se entierra en los sedimentos; potencial medio de secuestro de 1,8 kg de carbono por m² y por año. Es uno de los pocos alimentos que aporta un beneficio neto al planeta en el momento mismo en que se produce.

Además del carbono, las algas regulan el pH de los océanos (atenuación de la acidificación), absorben el exceso de nitrógeno y de fósforo (lucha contra la eutrofización y las zonas muertas costeras) y crean hábitats ricos para la biodiversidad marina. Los bosques de kelp contribuyen hasta con el 70 % del oxígeno oceánico. Todo ello sin una sola gota de agua dulce y sin una hectárea de tierra agrícola.

Impacto medioambiental comparado: algas vs. proteínas animales

Las cifras son contundentes. La ganadería representa alrededor del 20 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Producir 100 g de proteínas de ternera emite hasta 35 kg de CO₂ equivalente, es decir, unas 90 veces más que las proteínas de guisante (0,4 kg CO₂eq). La ganadería es responsable del 80 % de la degradación mundial de las tierras, del 70 % del uso mundial de agua dulce y del 70 % de la pérdida proyectada de biodiversidad terrestre.

Comparemos con las algas: ninguna tierra agrícola movilizada, ningún consumo de agua dulce, ningún pesticida, herbicida, fungicida ni fertilizante sintético necesario, emisiones de producción insignificantes y un efecto neto de sumidero de carbono. Por cada kilo de proteínas, la diferencia es abismal. Es lo que llamamos, con un punto de provocación, el único alimento que le hace un favor al planeta en el momento de comerlo.

Recolección de algas silvestres: Bretaña, uno de los mayores campos de algas de Europa

Francia, y Bretaña en particular, cuenta con una tradición ancestral de recolección de algas. Roscoff fue la cuna de la ficología científica en el siglo XIX. El mar de Iroise alberga uno de los mayores campos de algas de Europa, con más de 700 especies catalogadas. En Iroise se recolectan cada año unas 60 000 toneladas de Laminaria digitata y de 15 000 a 20 000 toneladas de Laminaria hyperborea (con barco). A pie, se recolectan cada año entre 4500 y 5000 toneladas de algas de orilla, de las cuales el 58 % solo en Finisterre.

La actividad está estrictamente regulada por el CRPMEM (Comité Regional de Pesca Marítima y de la Cría Marina): días de recolección regulados, barbechos obligatorios, especies protegidas identificadas, número de recolectores limitado. El resultado: un recurso explotado de forma sostenible desde hace décadas sin signos de agotamiento, a diferencia de muchas otras pesquerías del mundo.

Vídeo: la recolección de algas silvestres en Bretaña

Vídeo: gesto y saber hacer de los recolectores bretones

Una solución sostenible y ecológica

El cultivo de algas marinas es, en términos de impacto medioambiental, la acuicultura más ecológica que existe hoy en día. Algunas especies se recolectan en solo 6 semanas, con ciclos cortos y rendimientos elevados. Para comparar con un rebaño: 60 000 toneladas de algas de Iroise = el equivalente en proteínas de un rebaño de 8000 reses. Sin labranza, sin pesticidas, sin riego, sin pienso animal importado. Eso es lo que hace que las algas secas bretonas y las algas frescas de temporada sean tan singulares en nuestro panorama alimentario.

Conclusión: ¿por dónde empezar?

Eso es. Si tuvieras que quedarte con una sola cosa: empieza poco a poco. De 2 a 3 g de algas secas al día durante 30 días, variando las especies —wakame en ensalada, nori en chips, dulse en copos sobre las sopas, tartar de algas como condimento—. Observa. La mayoría de las personas notan una mejora de la energía al cabo de dos o tres semanas, a veces antes. Muchas constatan también una mejor regularidad digestiva: el efecto de las fibras marinas prebióticas.

Si tienes una patología tiroidea, coméntalo con tu médico antes de empezar. De lo contrario, lánzate, dando preferencia a las algas francesas ecológicas. Y no olvides: las algas no sustituyen a una alimentación equilibrada, la transforman en algo más denso, más mineralizado, más vivo. Es lo que transmitimos desde hace 18 años en Biovie, y es también el mensaje del libro Algues au Quotidien, el que ganó en 2025 el Gourmand World Cookbook Award y el Premio de la Academia Nacional de Cocina.

Las algas son uno de los pocos alimentos que le hacen bien a tu cuerpo y al planeta en el momento exacto en que las consumes. Pruébalas. Por tu salud, y por la del océano.

FAQ — Tus preguntas sobre los beneficios de las algas

¿Cuáles son los beneficios de las algas para el cuerpo?

Los beneficios de las algas para el cuerpo se deben a un perfil nutricional excepcional: proteínas vegetales completas (hasta el 47 % del peso seco en algunas algas rojas), 93 de los 108 elementos de la tabla de Mendeléyev (yodo, hierro, calcio, magnesio, zinc), vitaminas B1, B2, B6, B12 (en el nori), C, E, carotenoides (fucoxantina), omega-3 EPA y fibras prebióticas. Las algas contribuyen a cubrir las necesidades de yodo para la tiroides, a reducir el riesgo de carencia de hierro y al apoyo del sistema inmunitario y de la microbiota intestinal, en el marco de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable.

¿Es bueno comer algas todos los días?

Sí, siempre que se mantenga en proporciones razonables: de 2 a 3 g de algas secas al día, variando las especies (wakame, nori, dulse), es un hábito saludable y bien documentado. Evita el kombu en consumo diario, porque supera rápidamente el límite superior de seguridad de yodo (600 µg/día según la EFSA). Si tienes una patología tiroidea (Hashimoto, Graves-Basedow, hipertiroidismo), es imprescindible consultar previamente con un médico.

¿Puede una mujer embarazada comer algas?

Sí, e incluso resulta interesante: las necesidades de yodo aumentan a 250 µg/día durante el embarazo y la lactancia. El wakame, el nori y la dulse en cantidades moderadas (de 1 a 2 g al día) contribuyen de forma útil a esa ingesta. Evita el kombu (demasiado yodado) y da preferencia a las algas francesas ecológicas (Bretaña) para limitar el riesgo de contaminación por metales pesados. En caso de duda, consulta con tu matrona o tu médico antes de cualquier consumo regular.

¿Son las algas una fuente de proteínas completa para los veganos?

Sí, totalmente. Las algas marinas son una excelente fuente de proteínas vegetales completas. Contienen todos los aminoácidos esenciales que el cuerpo humano necesita, con un perfil nutricional a menudo comparable al del huevo. Además, sus proteínas son reconocidas por su alta digestibilidad y biodisponibilidad, lo que las hace especialmente eficaces e idóneas en el marco de las dietas veganas y vegetarianas.

¿Cómo contribuyen concretamente las algas a la lucha contra el cambio climático?

Las algas son potentes sumideros de carbono azul. Gracias a la fotosíntesis, absorben enormes cantidades de CO₂ disuelto directamente del océano, secuestrándolo en su biomasa. A largo plazo, ese carbono puede almacenarse de forma estable en los sedimentos marinos o en forma de carbono orgánico disuelto recalcitrante. El potencial mundial de las macroalgas se estima en 173 Tg de carbono al año, de los cuales alrededor del 10 % queda enterrado de forma duradera en los sedimentos. Las algas poseen una huella de carbono negativa y contribuyen activamente a la mitigación del calentamiento.

¿La recolección de algas silvestres requiere tierras agrícolas, pesticidas o agua dulce?

No, y es una de sus mayores ventajas medioambientales. La recolección de algas marinas silvestres no moviliza ninguna tierra agrícola, no consume agua dulce y no requiere ni pesticidas, ni fungicidas, ni herbicidas, ni fertilizantes sintéticos. Esto contrasta fuertemente con la agricultura convencional, a menudo intensiva en recursos e insumos químicos. En Bretaña, la recolección está estrictamente regulada por el CRPMEM para garantizar la sostenibilidad del recurso.

¿Qué otros beneficios medioambientales aportan las algas?

Además del secuestro de CO₂, las algas mejoran la calidad del agua al absorber el exceso de nitrógeno y de fósforo, lo que combate la eutrofización y las proliferaciones de algas nocivas. Ayudan a atenuar la acidificación de los océanos al regular el pH, y crean nuevos hábitats ricos para la biodiversidad marina, actuando como auténticos bosques submarinos. Se estima que los bosques de kelp contribuyen hasta con el 70 % del oxígeno oceánico.

¿Pueden las algas sustituir a otros productos con alta huella de carbono en la industria?

Por supuesto. Las algas son una materia prima versátil para el desarrollo de alternativas sostenibles: alimentación humana (sustitutos proteicos), alimentación animal (reducción de las emisiones de metano en el ganado bovino), cosmética, bioplásticos, biocombustibles. Su baja huella medioambiental las posiciona como una solución prometedora para reducir la dependencia de los productos de alta intensidad de carbono, entre ellos las proteínas animales.

Fuentes científicas y estudios

Este artículo se apoya en 30 fuentes científicas verificables. Las principales:

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26. ANSES (2017). Saisine 2017-SA-0086 — Risques et bénéfices nutritionnels liés à la consommation d'algues. anses.fr.
27. EFSA (2014). Scientific Opinion on the Tolerable Upper Intake Level of Iodine. EFSA Journal. efsa.europa.eu.
28. Ciqual ANSES — Table de composition nutritionnelle des aliments. ciqual.anses.fr.
29. University of Rochester (2025). Fucoidan activates SIRT6 longevity enzyme. Press Release.
30. OMS — Recommandations sur l'apport en iode chez l'adulte et la femme enceinte.

En la práctica: por dónde empezar

Si estás empezando, sigue esta progresión sencilla a lo largo de 30 días. Semana 1: 1 cucharadita de copos de wakame seco al día sobre tus platos. Semana 2: añade 1 hoja de nori en chips. Semana 3: introduce el tartar de algas como condimento. Semana 4: añade un caldo de kombu semanal. A estas alturas estás en 3 a 5 g de algas al día, variando las especies, exactamente la zona óptima descrita por todos los estudios.

Y si quieres ir más lejos, el pack mezcla gourmet de algas ecológicas deshidratadas de Biovie está pensado exactamente para eso: un surtido equilibrado para descubrirlas progresivamente, sin riesgo de sobredosis de yodo.

Actualización: junio 2026. Artículo validado por Éric Viard, fundador de Biovie e ingeniero ISTOM, coautor de «Algues au quotidien» (Gallimard, 2024) — Mejor libro de cocina del mundo, Gourmand Cookbook Awards 2025, y Mejor libro de cocina de Francia, Academia Nacional de Cocina 2025.

Aviso: La información presentada en este artículo se ofrece con fines informativos y no constituye un consejo médico. Consulta con un profesional de la salud cualificado, en particular en caso de patología tiroidea, embarazo, lactancia o toma de medicamentos, antes de cualquier modificación significativa de tu alimentación. En el marco de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable.

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