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Tartaletas crudas de mousse de chocolate y aguacate con crema de anacardos al limón

Tartaletas crudas de mousse de chocolate y aguacate con crema de anacardos al limón

En estas tartaletas crudas se superponen tres texturas: una base crujiente con sabor a chocolate, una mousse de chocolate y aguacate de lo más cremosa y una crema de anacardos al limón que equilibra el conjunto con su frescor ácido. Cada capa ya es sabrosa por sí sola, pero es su encuentro lo que da todo el encanto a este postre individual. Nada de horno: unas cuantas pasadas por el robot y una noche en la nevera.

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Ingredientes

Base

Crema de anacardos al limón

  • 130 g de anacardos, remojados y escurridos
  • el zumo de 1 limón
  • 1 a 2 cucharadas de miel
  • 1 pizca de sal rosa del Himalaya (o el equivalente a 1 cucharada - 15 ml - de agua de mar)

Mousse de chocolate

  • 1 aguacate bien maduro
  • 150 g de dátiles deshuesados
  • 1 cucharadita de vainilla
  • 1 a 2 cucharadas de cacao crudo en polvo
  • 240 ml de agua filtrada e hidrogenada, según la textura deseada
  • 1 cucharada de aceite de coco derretido

Preparación

Base

  1. Triture los copos de chufa (o el trigo sarraceno, o los frutos secos) en el robot hasta obtener migas.
  2. Añada las pasas, el cacao crudo y la canela, y triture hasta que la masa se mantenga unida al presionarla entre los dedos.
  3. Presiónela en dos moldes individuales para tartaleta forrados con papel de horno, subiendo un poco por los bordes, y resérvelos en la nevera.

Crema de anacardos al limón

  1. Triture los anacardos con el zumo de limón, la miel y la sal hasta obtener una crema bien lisa. Resérvela en frío.

Mousse de chocolate

  1. Triture la pulpa del aguacate con los dátiles, la vainilla, el cacao crudo y el aceite de coco, vertiendo el agua poco a poco hasta obtener una mousse lisa y espesa.

Montaje

  1. Extienda la mousse sobre las bases y cúbrala con la crema de anacardos al limón.
  2. Deje las tartaletas en la nevera toda la noche, o al menos unas horas.
  3. Espolvoree un velo de cacao crudo en el momento de servir.

Consejo

Unas rodajas de plátano colocadas entre la mousse y la crema de anacardos aportan una textura extra muy apreciada. Si sus dátiles están algo secos, póngalos en remojo 10 minutos antes de triturarlos: la mousse quedará más lisa y necesitará menos agua.

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Preguntas frecuentes sobre las tartaletas crudas de mousse de chocolate y aguacate

¿Cuál es el mejor pastel con aguacate?

El aguacate brilla sobre todo en los postres de chocolate sin horno: triturado con dátiles y cacao, da una mousse densa y cremosa en la que no se adivina su sabor. Ese es el principio de estas tartaletas, en las que un aguacate, 150 g de dátiles y una o dos cucharadas de cacao crudo forman el relleno. Elija un aguacate bien maduro, que ceda ligeramente al presionarlo con el dedo, para lograr una textura perfectamente lisa.

¿Qué postre se puede hacer con cacao?

El cacao se presta a infinidad de postres: mousses, trufas, brownies, cremas o tartas. En versión cruda, el cacao crudo en polvo se tritura sin más con dátiles, frutos secos o aguacate, sin horno ni baño maría. En esta receta perfuma a la vez la base y la mousse, y luego se espolvorea en el momento de servir. Pruebe la mousse antes de rellenar para dosificar el cacao según la intensidad que desee.

¿Cómo se hace la crema de anacardos?

Ponga en remojo los anacardos crudos unas horas, escúrralos y enjuáguelos, y después tritúrelos en la batidora con un líquido hasta obtener una textura perfectamente lisa. Aquí bastan el zumo de un limón, 1 a 2 cucharadas de miel y una pizca de sal para 130 g de anacardos. Añada un chorrito de agua solo si a la batidora le cuesta: la crema debe quedar lo bastante espesa para cubrir la mousse. Se conserva de 3 a 4 días en la nevera en un tarro cerrado.

¿Cuál es la receta de la crema de limón?

La crema de limón clásica se prepara en un cazo con zumo y ralladura de limón, huevos, azúcar y mantequilla. Esta versión cruda conserva su carácter ácido sin cocción: los anacardos remojados aportan la cremosidad y la miel suaviza el zumo de limón. Para un sabor más marcado, añada un poco de ralladura de un limón sin tratar. Se endurece con el frío, de ahí el interés de dejar reposar las tartaletas toda la noche.

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