Los enfoques naturales para apoyar la salud de las arterias se basan en tres palancas: una alimentación antiinflamatoria rica en vegetales vivos, algunos alimentos específicos como el ajo, la granada o la remolacha, y un estilo de vida activo. Nunca sustituyen el seguimiento cardiológico, pero ayudan a ralentizar el proceso y a proteger la pared de las arterias. Es un enfoque que transmito desde hace más de treinta años como naturópata.
Aclaremos algo desde el principio. No se puede «destaponar» una arteria con un zumo de verduras. En cambio, sí se puede actuar sobre las causas: la inflamación, la oxidación del colesterol, la tensión, el estrés. Y ahí la alimentación viva tiene mucho que ofrecer.
Vídeo: la chlorella, una microalga preciosa para la salud cardiovascular.
¿Qué es la aterosclerosis?
La aterosclerosis es una enfermedad de las arterias caracterizada por la formación de placas de ateroma —un depósito de grasas, colesterol y otras sustancias— en la pared interna de las arterias. Estas placas estrechan el calibre del vaso, disminuyen el flujo sanguíneo y aumentan el riesgo de angina de pecho, infarto o ictus. Se desarrolla lentamente, a menudo durante años, sin ninguna señal.
Una palabra sobre el vocabulario, porque se confunden constantemente. La arteriosclerosis designa el endurecimiento y la pérdida de flexibilidad de las arterias con la edad. La aterosclerosis, por su parte, es una forma particular: es el depósito de placas grasas en el interior. La segunda agrava la primera.
¿Por qué se forma esto? Al principio hay una pequeña lesión del endotelio, esa fina capa que recubre el interior de las arterias. El LDL oxidado se infiltra allí, se instala la inflamación, acuden las células inmunitarias. Y la placa crece. Comprender este mecanismo lo cambia todo: muestra dónde puede actuar la alimentación.
Síntomas y causas de la aterosclerosis
Lo más inquietante de la aterosclerosis es su silencio. Durante mucho tiempo, ningún síntoma. Las señales aparecen solo cuando la arteria ya está muy estrechada, y dependen de la zona afectada.
Según la localización de las arterias afectadas:
Arterias coronarias (corazón): dolor torácico al esfuerzo (angina de pecho), falta de aire y, en casos graves, infarto de miocardio.
Arterias de las piernas: dolor en la pantorrilla al caminar que obliga a detenerse (arteriopatía de los miembros inferiores), piernas frías, heridas que cicatrizan mal.
Arterias carótidas (cuello, cerebro): mareos, trastornos pasajeros de la visión o del habla, riesgo de accidente cerebrovascular.
En cuanto a las causas, están bien identificadas. Y la buena noticia es que la mayoría dependen de nosotros:
Un exceso de colesterol LDL y un desequilibrio de las grasas alimentarias;
El tabaco, que daña directamente el endotelio;
La hipertensión arterial y la diabetes;
El sedentarismo, el sobrepeso, el estrés crónico;
Una alimentación industrial, rica en azúcares y alimentos ultraprocesados.
Sobre este último punto, un amplio estudio del Inserm confirmó el vínculo entre alimentos ultraprocesados y salud cardiovascular. Sinceramente, es una de las palancas más sencillas de accionar.
Deshacerse de la aterosclerosis: ¿qué propone la medicina?
Para restablecer el flujo en una arteria obstruida, la medicina oficial dispone de varias herramientas:
La trombolisis, un tratamiento farmacológico que disuelve los coágulos;
El bypass aortocoronario, una cirugía que rodea la zona estrechada mediante un injerto;
La angioplastia con colocación de stent.
El stent es un pequeño muelle metálico de unos milímetros, introducido en la arteria para mantenerla abierta, a modo de armazón. Hoy acompaña a la gran mayoría de las angioplastias. Son técnicas que salvan vidas, y eso está muy bien.
Las preguntas que plantean estos tratamientos
Dicho esto, tenemos derecho a reflexionar. Estas proezas técnicas reparan la arteria, pero ¿tratan realmente la causa? Mientras los factores que crearon la placa sigan ahí, el terreno no cambia.
Operarse no da vasos nuevos, flexibles e intactos. Es una reparación, no una curación del terreno. Según los trabajos clínicos del Dr. J.H. Tilden, el respeto de los factores de salud debería comenzar muchos años antes de la aparición de los trastornos. Ahí está todo el sentido de la prevención.
Cuidado, no digo «es culpa suya». Ese discurso culpabilizador lo hemos escuchado todos, y es injusto. El entorno familiar, la educación, el bombardeo publicitario, la falta de tiempo: existen atenuantes. Pero una cosa sigue siendo cierta: nuestro cuerpo responde a leyes biológicas. Y esas leyes no admiten excusas.
Sea cual sea el trastorno, las causas profundas suelen reducirse a tres familias: los tóxicos, las carencias y los excesos. Actuar sobre ellas es exactamente lo que permite un enfoque natural, como complemento del seguimiento médico. Un ayuno supervisado o una cura de reposo digestivo, por ejemplo, van en ese sentido.
Disolver las placas de ateroma de forma natural
Seamos honestos con las palabras. Hacer desaparecer por completo una placa ya instalada sigue siendo difícil, y la ciencia es prudente en este punto. Sin embargo, varios estudios muestran que se puede estabilizar las placas, ralentizar su progresión y a veces reducirlas actuando sobre la inflamación y la oxidación. Eso ya es enorme.
Aquí está el protocolo naturopático preventivo que propongo, para integrar en el marco de una alimentación variada y equilibrada:
Zumos de verduras frescas con extractor (zanahorias, familia de las coles, verduras de hoja), a los que se añade una cucharada de polvo de jugo de hierba de cebada deshidratado (unos 5 g).
Una fuente de omega-3 vegetal: una cucharadita de aceite de linaza (unos 5 ml) cada día, siempre en frío, nunca calentado.
¿Por qué el aceite de linaza y no otra forma? Porque es el campeón vegetal del ácido alfa-linolénico, ese precursor de omega-3 que contribuye a una función cardíaca normal. Hablamos de ello con más detalle en nuestra guía de alimentos ricos en omega-3.
Si la inflamación es el motor de la aterosclerosis, entonces el plato es nuestra mejor palanca. Una alimentación antiinflamatoria actúa río arriba, sobre el terreno. En concreto, esto es lo que aconsejo:
Reducir fuertemente, o incluso suprimir, el alcohol.
Eliminar el picoteo y limitar el azúcar, cuyo exceso favorece grasas saturadas nocivas para las arterias.
Priorizar alimentos ecológicos, sin refinar, de temporada y locales.
Evitar absolutamente los fritos y los productos industriales (bollería, pasteles, dulces).
Nada revolucionario aquí. Solo sentido común, aplicado cada día.
El ajo contra la aterosclerosis
Si solo hubiera que recordar uno, sería este. El ajo se usa desde la Antigüedad, y la investigación moderna le da la razón. Contiene compuestos azufrados, entre ellos la alicina, con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.
Un estudio publicado en 2022 observó una disminución de los marcadores de inflamación y estrés oxidativo en pacientes ateroscleróticos que consumían ajo (estudio clínico, PMC 2022). Más sólido aún: un metaanálisis de 2024 sobre 108 ensayos y más de 7000 participantes se centró en el efecto del ajo sobre el perfil lipídico (colesterol total, LDL, triglicéridos y HDL) (metaanálisis, PubMed 2024).
Una precaución, sin embargo, y es importante. El ajo tiene un ligero efecto anticoagulante en la sangre. Si toma anticoagulantes, o antes de una intervención quirúrgica, coménteselo a su médico antes de consumirlo en grandes cantidades.
¿Puede ayudar la chlorella?
La chlorella es una microalga de agua dulce, rica en nutrientes y antioxidantes. Seamos claros: no existe una prueba científica sólida de que actúe específicamente sobre la aterosclerosis. Prefiero decirlo con franqueza.
En cambio, algunos de sus componentes pueden ayudar con los factores de riesgo asociados. Algunos trabajos sugieren que participa en regular el colesterol sanguíneo y que posee propiedades antioxidantes y antiinflamatorias. Indirectamente, pues, tiene su lugar en un enfoque global. No como un remedio milagroso: como un alimento denso, entre otros.
Ninguna bebida «limpia» una arteria como se destapa una tubería —desconfíe de las promesas milagrosas—. Pero algunas, muy reales, ayudan a reducir los factores de riesgo. Aquí mis tres preferidas, y esta vez la ciencia acompaña.
El zumo de granada. Rico en polifenoles antioxidantes, fue objeto de un ensayo destacado: en pacientes seguidos durante un año, el consumo diario de zumo de granada se asoció con una reducción del grosor de la pared carotídea y de la tensión (Aviram et al., 2004). Seamos mesurados: un ensayo posterior no confirmó el efecto en personas de riesgo moderado (ensayo 2009). Prometedor, pues, pero no mágico.
El zumo de remolacha. Rico en nitratos, favorece la producción de óxido nítrico, que dilata los vasos. Un metaanálisis de 2022 confirmó una bajada de la presión sistólica de unos 3,5 mmHg (metaanálisis, 2022). Modesto, pero real.
El té verde. Sus catequinas son antioxidantes reconocidos, que contribuyen al mantenimiento de un buen perfil lipídico y una tensión normal.
¿Y el agua con limón por la mañana? No disuelve las placas, seamos honestos. Pero como fuente de vitamina C y gesto de hidratación, no hace daño. Por mi parte, la veo sobre todo como un ritual agradable.
Consejos de estilo de vida
El plato no lo es todo. El movimiento también protege las arterias, y es gratis.
Algunos hábitos sencillos, que valen su peso en oro:
Una generosa ración de verduras crudas tiernas y duras (sin exceso de crudités, que pueden irritar intestinos delicados), verduras de hoja y frutas acuosas.
Una actividad física regular: caminar, moverse, ejercicios corporales. Las personas que se mueven durante toda su vida rara vez se ven afectadas por la arteriosclerosis.
Por la mañana, un cepillado en seco de la piel de 2 a 4 minutos, para estimular la circulación.
Un poco de trote en el sitio o ejercicios respiratorios que abran el pecho.
Cada uno a su ritmo. Lo esencial es la constancia, no el rendimiento.
Preguntas frecuentes: sus preguntas, nuestras respuestas
¿Qué es la aterosclerosis, en una frase?
Es la acumulación de placas de grasa y colesterol en la pared interna de las arterias, que las estrecha y endurece, aumentando el riesgo de infarto y de ictus.
¿Cómo limpiar las arterias rápidamente?
No existe una solución milagrosa ni instantánea. Lo más eficaz, de forma duradera, sigue siendo suprimir el tabaco y el alcohol, reducir los azúcares y los alimentos ultraprocesados, añadir ajo, omega-3 (aceite de linaza) y vegetales antioxidantes, y moverse cada día. La constancia prima sobre la rapidez.
¿Pueden disminuir las placas de ateroma?
Hacerlas desaparecer del todo sigue siendo difícil. En cambio, actuando sobre la inflamación, el colesterol y la tensión, se puede estabilizar las placas, ralentizar su progresión y, en algunos casos, reducirlas. Ese es el sentido de un abordaje global, médico y alimentario.
¿Cómo saber si se tienen placas de ateroma?
La aterosclerosis es silenciosa durante mucho tiempo. Solo exámenes médicos (perfil lipídico, ecografía doppler, escáner) permiten detectarla. En caso de dolor torácico al esfuerzo, dolor en las piernas al caminar o factores de riesgo, consulte a un médico.
¿Es grave tener placas de ateroma?
Depende de su extensión y localización. Placas moderadas y estables, bien controladas, permiten vivir con normalidad. El riesgo viene de una placa que se rompe y forma un coágulo. De ahí la importancia del seguimiento y la prevención.
¿Qué alimentos evitar en caso de aterosclerosis?
Los fritos, los alimentos ultraprocesados, el exceso de azúcar, las grasas trans y el alcohol. Son ellos los que mantienen la inflamación y el colesterol malo.
¿Es eficaz la chlorella contra la aterosclerosis?
Ninguna prueba sólida lo demuestra específicamente. Pero su riqueza en antioxidantes y su posible acción sobre el colesterol la convierten en un alimento interesante dentro de un enfoque global, sin esperar de ella un efecto dirigido.
¿El ajo baja realmente el colesterol?
Sí. Un metaanálisis de 2024 con más de 7000 participantes se centró en el efecto del ajo sobre el perfil lipídico (colesterol total, LDL, triglicéridos). Cuidado, no obstante, si toma anticoagulantes: consulte a su médico.
Eric Darche es naturópata, autor e higienista especializado en nutrición, fundador de la escuela de naturopatía ENHED.
Nota de la redacción de Biovie — Actualización: junio de 2026. Este artículo, firmado por nuestro autor invitado Eric Darche, es publicado por Biovie, especialista en alimentación viva desde 2007. Nuestros contenidos de salud se apoyan en fuentes científicas verificables y una parrilla de conformidad europea. Para profundizar sobre las microalgas, el equipo de Biovie coescribió «Algas en el día a día» (Gallimard, 2024).
Aviso: la información presentada en este artículo se proporciona con fines informativos y no constituye un consejo médico. El enfoque natural es un complemento, nunca un sustituto, del seguimiento cardiológico. Consulte a un profesional de la salud cualificado antes de modificar su alimentación, y en el marco de una alimentación variada y equilibrada y un estilo de vida saludable.