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Un buen batido verde

Un buen batido verde

Muchos batidos verdes decepcionan: este cambia las cosas. La unión inesperada del pimiento amarillo, la piña y la naranja tapa por completo el sabor de las espinacas, para un resultado realmente agradable de beber. Un vaso completo, rico en fibra y bien fresco, cuya textura ajustará según le apetezca ese día.

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Ingredientes

  • 1 pimiento amarillo
  • 1 taza de pepino
  • 1 taza de piña congelada
  • 1 taza de cubitos de hielo
  • 2 plátanos
  • 1/2 cucharadita de espirulina en polvo
  • 1 cucharada de semillas de lino molidas
  • 3 dátiles deshuesados
  • 1 taza de espinacas
  • El zumo de una naranja

Preparación

  1. Coloque todos los ingredientes en la batidora, los más tiernos al fondo y el hielo al final.
  2. Triture hasta obtener una textura bien lisa, dejándola girar unos treinta segundos más si quedan trozos de pimiento.
  3. Pruebe y ajuste a su gusto —más hielo para un resultado espeso, un poco de agua para un vaso más fluido— y sirva enseguida.

Truco

Como sugiere la receta original, juegue con las proporciones de hielo y fruta según la textura que busque: más espeso al estilo smoothie bowl, para comer a cucharadas, o más líquido para beber en vaso.

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FAQ: sus preguntas sobre el batido verde

¿Qué aporta un batido verde?

Su primer interés es sencillo: hace pasar una cantidad de verdura de hoja que rara vez se comería tal cual. Una taza de espinacas crudas en un vaso es una ración entera tomada sin pensarlo, con su fibra: a diferencia de un zumo de centrifugadora, el batido conserva todo el vegetal. A eso se suman la vitamina C de los cítricos y de la piña, y el lado saciante de las semillas de lino. El punto de vigilancia es el azúcar: tres dátiles más dos plátanos más una naranja es mucha fruta para un solo vaso. Mejor convertirlo en desayuno que en bebida de acompañamiento.

¿Qué líquido poner en un batido?

Depende del resultado buscado. El agua sigue siendo la base más neutra, la que deja hablar a la fruta sin añadir nada. El zumo de cítrico, como aquí, aporta acidez y azúcar: hace pasar la verdura verde, pero cuenta en el equilibrio del vaso. Las bebidas vegetales —almendra, avena, coco— dan cremosidad y algo de grasa, lo que ralentiza la asimilación de los azúcares y prolonga la saciedad. El agua de coco, por último, aporta minerales y un dulzor ligero. Cuente de 150 a 250 ml para un vaso grande, ajustando poco a poco en lugar de todo de golpe.

¿Cómo hacer un batido con espirulina?

La regla de oro es ir despacio: media cucharadita basta de sobra para un vaso, y una cucharada entera lo domina todo. Su sabor marino funciona bien con la acidez —piña, limón, naranja— y mucho menos con los frutos rojos, que viran al marrón. Añádala al final del triturado, solo unos segundos, para evitar que la batidora caliente la preparación. Y sírvalo enseguida: la espirulina se oxida rápido y el verde vivo del primer momento se apaga al cabo de media hora.

¿Cuál es el mejor momento para tomar espirulina?

Por la mañana o a primera hora del día, mejor que por la noche: la espirulina tiene en muchas personas un efecto más bien tonificante. Otra referencia útil es asociarla a una fuente de vitamina C —aquí la naranja y la piña lo hacen a la perfección—, ya que esa vitamina mejora la asimilación del hierro vegetal que contiene. Por último, si empieza, hágalo con pequeñas cantidades a lo largo de varios días: una entrada demasiado brusca provoca a veces molestias digestivas que no tienen nada de inevitable.

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