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Trufas crudas de piña y chile

Trufas crudas de piña y chile

Para los paladares que buscan aventura, estas trufas encierran un relleno cremoso de piña fresca y chile rojo en una fina capa de chocolate crudo. La mantequilla de coco y la manteca de cacao aportan todo el punto fundente, mientras la pizca de chile despierta el dulzor de la piña y de la vainilla. Cuente unas diez trufas, que se conservan en frío hasta el momento de servir.

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Ingredientes

Relleno

  • 1/4 de taza de néctar de coco crudo (o sirope de arce)
  • 1/2 taza de piña fresca en dados
  • 1/2 cucharadita de copos de chile rojo
  • 1/2 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1/4 de cucharadita de sal marina
  • 1/2 taza de mantequilla de coco cruda, licuada
  • 1/4 de taza de manteca de cacao cruda, licuada

Baño de chocolate

  • 3/4 de taza de manteca de cacao fundida (o aceite de coco)
  • 1/4 de taza más 2 cucharadas de sirope de arce a temperatura ambiente
  • 3/4 de taza bien colmada de cacao crudo en polvo
  • Una buena pizca de sal marina
  • Pistachos picados, para terminar

Preparación

  1. En una batidora potente, triture el néctar de coco, la piña, los copos de chile, la vainilla y la sal hasta obtener una textura lisa.
  2. Añada la mantequilla de coco y la manteca de cacao líquidas y triture hasta que quede perfectamente homogéneo.
  3. Vierta en un recipiente y lleve al congelador una hora aproximadamente, hasta que la mezcla esté lo bastante firme para formarla.
  4. Forme bolas de unos 4 cm, colóquelas en una bandeja con papel de horno y devuélvalas al congelador otra hora, hasta que estén bien firmes.
  5. Mientras tanto, funda la manteca de cacao al baño maría, a fuego muy suave, sin superar los 46 °C.
  6. Una vez fundida, incorpore con las varillas el sirope de arce, el cacao en polvo y la sal hasta obtener un chocolate liso.
  7. Con un tenedor, sumerja cada trufa en el chocolate, deje escurrir el exceso y vuelva a colocarla en la bandeja.
  8. Espolvoree cada trufa con pistachos picados y deje que el chocolate cuaje (unos diez minutos en el congelador).
  9. Conserve las trufas en la nevera, en una caja hermética.

Truco

¿No tiene baño maría a mano? La manteca de cacao también se funde con suavidad en el deshidratador, como hace la autora de esta receta: tarda más, pero el resultado es idéntico y desaparece el riesgo de sobrecalentar.

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FAQ: sus preguntas sobre las trufas crudas

¿Cuánto tiempo se conservan las trufas de chocolate?

Estas trufas llevan piña fresca y, por tanto, agua: cuente de cuatro a cinco días en la nevera, en una caja hermética, no más. Las trufas crudas sin fruta fresca, a base de puré de frutos secos y dátiles, aguantan una buena semana, a veces dos. En todos los casos el frío es imprescindible, porque la manteca de cacao y la mantequilla de coco se ablandan claramente por encima de 25 °C. El congelador sigue siendo la solución para guardarlas más tiempo: se congelan muy bien durante dos meses y se toman tras unos diez minutos a temperatura ambiente.

¿Cómo se hacen trufas caseras?

El principio es siempre el mismo: un relleno que se sostiene en frío, formado en bolas, y luego un baño. En versión cruda, el relleno se apoya en una grasa que endurece —manteca de cacao, mantequilla de coco— mezclada con fruta, puré de frutos secos o dátiles. El paso por el congelador es lo que hace posible formarlas: una masa demasiado blanda se pega a los dedos y no se sostiene. Para el baño, el chocolate crudo se monta a varillas, sin cocción alguna, incorporando el endulzante y después el cacao en polvo a la manteca fundida. Por último, ruede las trufas entre manos frescas, aunque tenga que pasarlas antes por agua fría.

¿Qué tienen de particular las trufas de chocolate?

Su nombre viene del parecido con el hongo: una bola irregular, nunca perfectamente redonda, rebozada en cacao como la trufa lo está en su tierra. La versión clásica combina una ganache —chocolate y nata— con una capa de cacao amargo, lo que da ese contraste entre un corazón fundente y una superficie seca y polvorienta. La versión cruda retoma el principio sustituyendo la nata por una grasa vegetal, aquí la mantequilla de coco, lo que cambia la textura: más firme al salir del frío, más fundente en la boca. Y la irregularidad de la forma sigue vigente, forma parte del género.

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