Los champiñones están en plena temporada en otoño y se prestan de maravilla a una versión cruda del gran clásico de los aperitivos. No se desperdicia nada: los pies, que se retiran para hacer sitio al relleno, se trituran con los piñones, la albahaca, las espinacas, el ajo y el zumo de limón. Se obtiene un relleno espeso, entre el pesto y la tapenade, al que se incorpora al final un poco de pimiento picado para dar textura crujiente y color. Una vez rellenos los sombreros, el deshidratador hace el resto: ablanda los champiñones, concentra su sabor a bosque y les da una textura fundente, casi confitada, manteniéndolos crudos. Servidos templados, desaparecen en pocos minutos.
Champiñones rellenos crudos con piñones y albahaca
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Ingredientes
- 20 champiñones pequeños bien frescos
- 45 g de pimiento rojo o amarillo, en trozos (el verde es demasiado amargo aquí)
- 90 g de piñones o, en su defecto, almendras activadas remojadas 8 horas
- 1 o 2 dientes de ajo
- 15 g de albahaca fresca, bien apretada (un buen puñado), o de cilantro fresco
- 15 g de hojas jóvenes de espinaca, bien apretadas
- 15 ml de zumo de limón (1 cucharada sopera)
- 3 g de sal marina (1/2 cucharadita)
Preparación
- Limpie los champiñones con un paño o papel absorbente seco, sin pasarlos por agua. Retire los pies girándolos suavemente.
- Reserve los sombreros con la parte hueca hacia arriba.
- Ponga los pies de los champiñones en el robot con los piñones, el ajo, la albahaca, las espinacas, el zumo de limón y la sal. Triture hasta obtener una textura toscamente picada, como un pesto espeso.
- Pase el relleno a un bol.
- Ponga el pimiento en el robot y dé unos cuantos pulsos para picarlo fino sin reducirlo a puré. Añádalo al relleno y mezcle con una cuchara.
- Rellene generosamente cada sombrero.
- Colóquelos en las bandejas del deshidratador y séquelos 1 hora 30 minutos a 55 °C; después baje a 42 °C y continúe de 3 a 24 horas según la textura deseada: tiernos tras unas horas, concentrados y fundentes tras una noche.
- Sirva nada más sacarlos del deshidratador, todavía templados.
Consejo
La primera fase a 55 °C no calienta el relleno tanto como el aire: los champiñones, llenos de agua, se quedan muy por debajo mientras transpiran, lo que acelera el secado sin cocerlos. Para un bocado más pequeño e intenso, prolongue la deshidratación hasta que los champiñones estén bien encogidos. Sin deshidratador, puede servirlos crudos, simplemente rellenos y dejados una hora en la nevera: quedarán más crujientes, pero igual de sabrosos. El relleno que sobre se unta muy bien sobre palitos de verdura o crackers crudos.
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Descubrir toda la gamaFAQ: sus preguntas sobre los champiñones rellenos crudos
¿Cómo se rellenan champiñones crudos?
Se eligen champiñones bien firmes, con el sombrero todavía cerrado sobre las láminas, se limpian en seco y se retiran los pies girándolos suavemente para obtener una cavidad. Después se rellena cada sombrero con un relleno lo bastante espeso para mantenerse: queso fresco, crema de frutos secos o, como aquí, un pesto de piñones, hierbas y pies de champiñón triturados. Basta con colocar el relleno con una cucharita y servir frío, o templar en el deshidratador.
¿Qué setas se pueden comer crudas?
El champiñón es el que más se consume crudo, en ensalada o en carpaccio, igual que sus primos marrón y portobello. Los boletus muy frescos y firmes también se disfrutan en láminas finas. En cambio, muchas setas silvestres, como las colmenillas, deben cocinarse sin falta, y solo se recolectan con una identificación segura. En caso de duda, limítese a las setas de cultivo compradas en tiendas.
¿Cómo se preparan los champiñones crudos?
Lo más importante es elegirlos muy frescos, firmes y sin manchas, y limpiarlos sin remojarlos: basta un paño húmedo o un cepillito, porque absorben agua como una esponja. Después se corta el extremo terroso del pie y se laminan finamente, se rellenan o se marinan unos minutos en limón y aceite de oliva para ablandarlos. El limón también evita que se ennegrezcan.
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