Estos macarrones crudos, con todo el sabor del chocolate y la avellana, esconden una textura tierna y crujiente a la vez, gracias a los nibs de cacao que quedan enteros en la masa. Rápidos de preparar, siempre causan efecto al final de una comida entre amigos. El único riesgo, una vez dado el primer bocado, es que cueste parar.
Macarrones crudos de chocolate y avellana
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Cacao en polvo crudo orgánico (variedad Nacional)
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Ingredientes
- 1 taza de avellanas
- 1 taza de cacao crudo en polvo
- 1 taza de coco rallado sin azucarar
- 1 taza de néctar de agave crudo
- 2/3 de taza de mantequilla de coco
- 1/2 taza de nibs de cacao crudo
- 3/4 de cucharadita de canela
- 1/4 de cucharadita de sal rosa del Himalaya
Preparación
- En un procesador con la cuchilla en S, triture las avellanas hasta obtener una molienda media, deteniéndose mucho antes de que se conviertan en pasta.
- Páselas a un bol grande y añada todos los demás ingredientes.
- Mezcle bien a mano, o con la batidora provista de la pala, hasta obtener una masa homogénea que se sostenga.
- Con una cuchara sopera, o con una pequeña cuchara de helado que facilita el gesto, tome porciones de masa y colóquelas en una bandeja.
- Lleve al congelador hasta una hora antes de degustar.
Truco
¿No tiene avellanas a mano? Otros frutos secos o semillas funcionan igual de bien: almendras, nueces pecanas o pipas de girasol cambian el aroma sin cambiar el método.
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FAQ: sus preguntas sobre los macarrones crudos de chocolate y avellana
¿Se pueden comer las avellanas crudas?
Sí, y cruda es incluso su mejor forma para esta receta: sin tostar, la avellana conserva intactos sus ácidos grasos insaturados y su vitamina E, que el tostado degrada en parte. Tiene un sabor más suave, menos tostado, y una textura algo más tierna. La única precaución tiene que ver con la frescura: una avellana rancia se reconoce por su amargor y no tiene sitio en una preparación cruda. Cómprelas en poca cantidad, guárdelas en fresco y pruebe una antes de triturar todo el lote.
¿Por qué es importante remojar los frutos secos?
El remojo despierta la semilla y desactiva parte de sus inhibidores enzimáticos, esos compuestos que la mantienen en reposo mientras no se dan las condiciones para germinar. También reduce el contenido en ácido fítico, que se une al hierro, al zinc y al magnesio. El resultado: una digestión a menudo más ligera y minerales más disponibles. Cuente de ocho a doce horas para avellanas y almendras, dos o tres horas para los anacardos, y aclare bien después. Para esta receta, unas avellanas remojadas y luego secadas en el deshidratador dan una masa aún más fina.
¿Cuál es el inconveniente de las avellanas?
Son densas: un puñado de 30 g aporta unas 190 calorías, esencialmente en forma de buenas grasas. Nada problemático en sí, pero conviene saberlo cuando entran en un postre ya de por sí rico como este. Además, figuran entre los frutos secos más alergénicos, algo que conviene señalar siempre si sirve estos macarrones a invitados. Por último, su contenido en fibra puede molestar a los intestinos sensibles cuando se come mucho de golpe: dos o tres macarrones son mejor que seis.
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