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Bol macrobiótico crudo con verduras crujientes y salsa de tahín y miso

Bol macrobiótico crudo con verduras crujientes y salsa de tahín y miso

Este bol generoso reúne verduras crudas en espiral, col kale masajeada, chucrut lactofermentado y una salsa cremosa de tahín y miso realzada con ajo y albahaca. Inspirado en la cocina macrobiótica, aporta a la vez crujiente, frescura y un toque fermentado que sienta bien a la digestión. Añada medio aguacate para más untuosidad y listo.

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Ingredientes

Para el bol

  • 1 manojo de col kale
  • 1 zanahoria grande
  • 1 calabacín grande
  • 1/2 taza de chucrut crudo
  • 1 puñado de brotes de girasol
  • 1/2 taza de tomates cherry
  • 2 o 3 cebolletas
  • 1 puñado de algas secas
  • 1/2 limón (para el kale)

Para la salsa

  • 1 cucharada de tahín crudo
  • 1 cucharada de pasta de miso cruda
  • 1 diente de ajo
  • 1 puñado de albahaca fresca
  • 2 o 3 cucharadas de agua

Preparación

  1. Pele el calabacín y páselo por el espiralizador para obtener tallarines; déjelos reposar sobre papel absorbente para que suelten el agua.
  2. Ponga en remojo las algas secas 15 o 20 minutos, y luego enjuáguelas en un escurridor para retirar impurezas.
  3. Lave el kale, retire los tallos, séquelo y desmenúcelo en trozos pequeños.
  4. Exprima el medio limón sobre el kale y masajéelo con las manos hasta que se ablande y reduzca de volumen.
  5. Pele la zanahoria y pásela por el espiralizador.
  6. Corte los tomates cherry por la mitad.
  7. Reúna todos los elementos del bol en una ensaladera grande.
  8. Para la salsa, triture todos los ingredientes en un robot pequeño hasta obtener una textura lisa y nape el bol antes de servir.

Truco

¿Sin espiralizador? Un pelador basta para cortar el calabacín y la zanahoria en tallarines finos.

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Preguntas frecuentes sobre el bol macrobiótico crudo

¿Hay que masajear la col kale?

Sí, cuando se come cruda. El masaje — unos minutos a mano, con un chorrito de limón o de aceite — rompe las fibras, reduce el volumen a la mitad y suaviza claramente el amargor. Las hojas pasan de un verde mate y rígido a un verde brillante y flexible. Sin ese paso, la ensalada queda correosa y el aliño resbala en lugar de penetrar.

¿La col kale es mejor cruda o cocida?

Ambas opciones se sostienen, y no dan el mismo plato. Cruda y masajeada, conserva el crujiente y un sabor vegetal franco, y su vitamina C no se altera con el calor. Cocida al vapor brevemente, resulta más suave y suele ser más digestiva para los estómagos sensibles. Para un bol como este, se impone lo crudo: es lo que aporta el cuerpo.

¿Cómo preparar el kale en ensalada?

Lave las hojas, séquelas, retire el tallo central — sigue duro incluso masajeado — y desmenuce la parte verde en trozos pequeños. Exprima limón por encima, añada una pizca de sal y masajee con las manos hasta que las hojas se ablanden. Aliñe después: en ese punto absorben la salsa en lugar de rechazarla.

¿Se cocina el miso?

Siempre se añade fuera del fuego. Un miso sin pasteurizar es un alimento vivo: por encima de unos 60 °C sus fermentos se destruyen y su aroma se aplana. En una sopa, se disuelve en un poco de caldo una vez retirada la cazuela del fuego. En una salsa cruda como esta, la cuestión no se plantea: simplemente se tritura con el tahín, el ajo y la albahaca.

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