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Las algas: ¿por qué los japoneses viven más tiempo con este alimento?

Las algas: ¿por qué los japoneses viven más tiempo con este alimento?

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Resumen

Desde hace casi 20 años que trabajamos en el universo de la alimentación viva y orgánica, hemos descubierto, probado y adoptado numerosos alimentos. Pero si hay uno que nos fascina particularmente, son las algas. Y cuando observamos los datos científicos que se han acumulado en los últimos años, entendemos por qué las poblaciones que las consumen regularmente viven más tiempo y con mejor salud.

Las algas marinas representan el alimento saludable más completo que la naturaleza nos ofrece: ricas en proteínas, zinc y yodo, desprovistas de azúcar y grasa, poseen propiedades que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunológico, al mantenimiento de un microbioma intestinal sano y a la protección de las células contra el estrés oxidativo. Esta concentración única de nutrientes biodisponibles explica por qué los japoneses alcanzan una esperanza de vida promedio de 84,6 años según los datos del Banco Mundial (World Bank, 2020).

El secreto japonés: 10% de la alimentación en algas

Una tradición milenaria que demuestra su eficacia.

Japón mantiene una relación íntima con las algas desde el siglo V. No es una moda reciente ni un efecto de marketing. Es una práctica alimentaria ancestral, profundamente arraigada en la cultura culinaria del archipiélago. Concretamente, un japonés consume en promedio entre 4 y 7 gramos dealgas secas cada día (Mouritsen et al., 2013).

Esta consumición diaria no es nada trivial. Se integra naturalmente en las comidas: el desayuno tradicional incluye una sopa de miso con wakame, el almuerzo a menudo incluye nori alrededor de sushi u onigiri, y la cena puede acompañarse de ensaladas de algas frescas o caldos de kombu. Las algas no se consideran un complemento alimenticio, sino un ingrediente básico, al igual que el arroz o las verduras.

Más de 100 variedades de algas comestibles

Lo que llama la atención cuando uno se interesa por la cocina japonesa es la increíble diversidad de algas utilizadas. Se registran más de 100 variedades de algas comestibles en Japón, cada una con sus propias características gustativas y nutricionales (Holdt & Kraan, 2011). Las más conocidas para nosotros son el nori (esas hojas finas y crujientes que envuelven los makis), el wakame (esas tiras tiernas que se encuentran en la sopa de miso), el kombu (esta alga gruesa que sirve de base para el dashi, el caldo tradicional) y la dulse (con un sutil sabor a avellana yodada).

Pero los japoneses también utilizan hijiki, mozuku, aonori, tosaka-nori y muchos otros más. Esta variedad garantiza un aporte diversificado de nutrientes y permite evitar la monotonía alimentaria. De hecho, es un principio fundamental de su enfoque nutricional: variar las fuentes para optimizar los aportes.

Okinawa: 68 centenarios por cada 100,000 habitantes

Hablemos ahora de Okinawa, esta región de Japón que fascina a los investigadores de todo el mundo. Según los datos epidemiológicos publicados en el Revista de la Sociedad Americana de Geriatría, se registran 68 centenarios por cada 100,000 habitantes (Willcox et al., 2001). Es considerable. En comparación, el promedio francés se sitúa alrededor de 30 centenarios por cada 100,000 habitantes.

Pero no es solo la cantidad de centenarios lo que impresiona, es su calidad de vida. Los estudios epidemiológicos realizados en Okinawa muestran que los habitantes presentan tasas significativamente más bajas de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2 y ciertos tipos de cáncer en comparación con las poblaciones occidentales (Willcox et al., 2001; Suzuki et al., 2010). Estas personas permanecen autónomas, activas y con buena salud cognitiva mucho más allá de los 80 años.

¿Y adivina qué? Las algas ocupan un lugar central en la alimentación tradicional de Okinawa. Los habitantes consumen regularmente kombu, mozuku (un alga marrón local particularmente rica en fucoidano) y diversas algas verdes. Este consumo diario, combinado con otros factores del estilo de vida de Okinawa (actividad física moderada, fuertes lazos sociales, alimentación hipocalórica), contribuye a esta longevidad excepcional.

En Biovie, ofrecemos una gama completa de algas orgánicas, bretonas y japonesas, que le permiten integrar fácilmente estos superalimentos en su vida diaria.

L'alimentation en algues des japonais

Propiedad n.º 1: contribución a una respuesta inflamatoria normal

Los datos científicos son impresionantes.

En 2011, un equipo de investigadores tunecinos publicó un estudio importante evaluando la actividad biológica de 24 especies de algas mediterráneas. Los resultados son notables: el 63% de los extractos de algas probados demostraron una capacidad significativa para modular los marcadores de la inflamación en los modelos experimentales utilizados (Ben Nasr et al., 2011).

No es una propiedad anecdótica. La inflamación crónica de bajo grado es hoy reconocida por la comunidad científica como un factor subyacente en muchos desequilibrios del organismo. Al integrar algas en su alimentación, usted aporta a su organismo compuestos que contribuyen al mantenimiento de una respuesta inflamatoria normal.

El alga Laurencia: resultados notables en los estudios

Entre las algas probadas, una llamó particularmente la atención de los investigadores: Laurencia glandulifera. Esta alga roja mediterránea ha demostrado una capacidad de inhibición del edema del 80% en modelos experimentales, frente al 50% de la indometacina, una molécula de referencia utilizada como comparador (Ben Nasr et al., 2011).

Aclararé de inmediato: no se trata de reemplazar un tratamiento médico por algas. Estos estudios in vitro y en modelos animales muestran el potencial de las algas, pero no constituyen pruebas clínicas en humanos. Lo que sugieren estos resultados es que las algas contienen compuestos bioactivos que pueden contribuir a apoyar las funciones naturales del organismo.

El fucoidano: un polisacárido con propiedades estudiadas

El fucano es un polisacárido sulfatado presente principalmente en las algas pardas como el wakame, el kombu y el mozuku. Desde hace unos veinte años, este compuesto ha sido objeto de investigaciones intensivas. Un metaanálisis publicado en 2015 en la revista Drogas Marinas ha recopilado más de 100 estudios sobre las propiedades biológicas del fucoidano (Fitton, 2015).

Las investigaciones indican que este polisacárido puede contribuir a modular la respuesta celular actuando sobre varias vías de señalización. Un estudio publicado en el Revista de Química Agrícola y de Alimentos mostró que el fucoidano extraído del wakame contribuía a reducir ciertos marcadores biológicos en modelos celulares (Park et al., 2011).

El wakame orgánico que ofrecemos en Biovie es particularmente rico en fucoidano. De hecho, esta es una de las razones por las que esta alga ocupa un lugar tan importante en la alimentación tradicional japonesa.

Propiedad n.º 2: apoyo a las defensas naturales del organismo

El 86% de los extractos de algas son activos contra las bacterias patógenas.

Las propiedades de las algas sobre los microorganismos están documentadas desde hace varias décadas. Una revisión sistemática publicada en el Revista de Ficología Aplicada analizó el conjunto de estudios disponibles sobre la actividad de las algas marinas frente a las bacterias (Pérez et al., 2016). La conclusión es clara: el 86% de los extractos de algas probados en los diferentes estudios presentan una actividad significativa contra al menos una bacteria patógena.

Las algas han desarrollado estas propiedades a lo largo de millones de años de evolución. Viviendo en un entorno marino rico en microorganismos, han elaborado sistemas de defensa química sofisticados para protegerse. Cuando consumimos algas, nos beneficiamos de estos compuestos bioactivos que pueden contribuir al funcionamiento normal de nuestro sistema inmunológico.

Acción documentada sobre E. coli, Staphylococcus y Salmonella.

Los estudios muestran que los extractos de algas son particularmente activos contra ciertas bacterias problemáticas para los humanos. Investigaciones publicadas en Bioquímica y Fisiología Comparada han demostrado la actividad de extractos de algas pardas contra Escherichia coli (responsable de numerosas infecciones intestinales), Staphylococcus aureus (involucrado en las infecciones cutáneas) y Salmonela (agente de salmonelosis alimentaria) (Mayer et al., 2011).

Un estudio de 2016 publicado en Fronteras en Microbiología identificó que los polifenoles presentes en las algas pardas como la dulse y el kombu mostraban una actividad significativa (Shannon & Abu-Ghannam, 2016). Estos compuestos actúan perturbando la membrana de las bacterias patógenas.

Una vez más, quiero ser preciso: consumir algas no te inmuniza contra las infecciones bacterianas. Pero integrar regularmente algas en tu alimentación aporta a tu organismo compuestos que contribuyen a apoyar tus defensas naturales.

Polisacáridos sulfatados: un escudo natural

Los polisacáridos sulfatados de las algas (fucoidano, carragenano, alginato, ulvano) constituyen una familia de compuestos con propiedades biológicas notables. Un estudio publicado en 2019 en la revista Drogas Marinas revisó la actividad de estos polisacáridos (Álvarez-Viñas et al., 2019). Los investigadores documentaron actividad contra 42 cepas de diferentes microorganismos.

Estos polisacáridos actúan según varios mecanismos: pueden bloquear la adhesión de los patógenos a las células, estimular la actividad de las células inmunitarias o incluso modular la producción de citocinas (los mensajeros del sistema inmunitario). Es esta multiplicidad de acciones lo que hace que las algas sean tan interesantes desde un punto de vista nutricional.

La dulse y el nori, que ofrecemos en versión orgánica en Biovie, son particularmente ricos en estos polisacáridos.

Propiedad n.º 3: apoyo al microbiota intestinal

Alimentos ideales para las buenas bacterias

Aquí hay un aspecto de las algas que me fascina. Las algas son prebióticos excepcionales. Esto significa que alimentan selectivamente las buenas bacterias de nuestro intestino, especialmente las Bifidobacterium y Lactobacillus.

Un estudio publicado en 2010 en la revista Alimentos y Función demostró que los polisacáridos de algas pardas estimulaban significativamente el crecimiento de los Bifidobacterias y de los Lactobacilos in vitro (O'Sullivan et al., 2010). Estas bacterias beneficiosas desempeñan un papel crucial en nuestra salud digestiva: contribuyen a la digestión, a la absorción de nutrientes, a la síntesis de ciertas vitaminas y al mantenimiento de la integridad de la barrera intestinal.

Lo que es notable con las algas es que nuestras enzimas digestivas no degradan sus fibras. Estas fibras llegan intactas a nuestro colon, donde son fermentadas por nuestro microbiota. Esta fermentación produce ácidos grasos de cadena corta (en particular el butirato), que constituyen la principal fuente de energía para las células de nuestro colon y contribuyen al mantenimiento de la salud intestinal.

El proyecto europeo Algae4IBD

La Comisión Europea ha financiado un proyecto de investigación ambicioso llamado Algae4IBD (Algas para Enfermedad Inflamatoria Intestinal), coordinado por el programa CORDIS (Comisión Europea, 2023). Este proyecto tiene como objetivo evaluar el potencial de los compuestos de algas en el contexto de los trastornos inflamatorios crónicos del intestino.

Los investigadores parten del hecho de que las poblaciones que consumen regularmente algas presentan una incidencia más baja de estos trastornos. El proyecto estudia los mecanismos por los cuales los polisacáridos de algas podrían contribuir a modular el equilibrio intestinal y a restaurar el equilibrio del microbiota.

Aunque este proyecto aún está en curso, los resultados preliminares son alentadores. Confirman lo que los japoneses saben empíricamente desde hace siglos: las algas contribuyen al buen funcionamiento de nuestro sistema digestivo.

Alginato y carragenina: fibras solubles valiosas

El alginato y el carragenano son dos tipos de fibras solubles particularmente abundantes en las algas. El alginato, extraído principalmente de las algas marrones como el kombu, posee una capacidad notable para formar un gel en el estómago. Un estudio publicado en Apetito mostró que esta propiedad gelificante contribuía a prolongar la sensación de saciedad (Paxman et al., 2008).

El carragenano, presente en las algas rojas como el nori y la dulse, posee propiedades prebióticas documentadas. Una investigación publicada en el Revista de Alimentos Funcionales demostró que la carragenina κ (kappa-carragenina) estimulaba el crecimiento de las bacterias beneficiosas del colon y contribuía a la producción de ácidos grasos de cadena corta (Shang et al., 2018).

La lechuga de mar y el alga marina, disponibles en nuestra gama, son excelentes fuentes de estas fibras solubles beneficiosas para su salud intestinal.

Una composición nutricional incomparable

Riqueza en proteínas: hasta un 35% para algunas algas

Cuando presento las algas en conferencias o formaciones, la gente siempre se sorprende por su contenido de proteínas. La dulse, por ejemplo, contiene entre un 20 y un 35% de proteínas según las condiciones de cultivo y cosecha (Holdt & Kraan, 2011). Es comparable a la soja y muy superior a la mayoría de los vegetales terrestres.

Y lo que es aún más interesante es la calidad de estas proteínas. Un análisis publicado en Tendencias en Ciencia y Tecnología de Alimentos mostró que las proteínas de algas contenían todos los aminoácidos esenciales, aquellos que nuestro cuerpo no puede sintetizar y que debemos necesariamente encontrar en nuestra alimentación (Fleurence, 1999). El perfil de aminoácidos de las algas se asemeja al de los huevos, considerados como la proteína de referencia.

Para las personas que buscan reducir su consumo de proteínas animales o que siguen una dieta vegana, las algas representan una fuente de proteínas vegetales completas particularmente interesante.

Mucho más concentradas en minerales que el agua de mar.

Este dato, proveniente de los trabajos del CEVA (Centro de Estudio y Valorización de las Algas), con sede en Bretaña, ilustra perfectamente el poder de concentración de las algas (CEVA, 2023). Estos organismos han desarrollado a lo largo de su evolución una capacidad extraordinaria para extraer y almacenar los minerales de su entorno marino.

Concretamente, ¿qué significa esto para usted? Que una pequeña cantidad de algas aporta una cantidad significativa de minerales. El wakame, por ejemplo, contiene 13 veces más calcio que la leche. La dulse aporta más hierro que la carne roja. El kombu es una fuente excepcional de magnesio.

Esta concentración mineral explica por qué los japoneses, a pesar de un consumo lácteo muy bajo en comparación con los occidentales, no presentan problemas de osteoporosis. Las algas contribuyen a sus necesidades de calcio y otros minerales necesarios para la salud ósea.

Zinc, yodo, hierro, calcio: el cuarteto mineral esencial

Revisemos los principales minerales aportados por las algas:

El yodo : Las algas son la fuente alimentaria más rica en yodo natural. Este oligoelemento es esencial para el funcionamiento normal de la tiroides. Según la ANSES, una gran parte de la población francesa presenta aportes insuficientes de yodo (ANSES, 2022). Las algas ayudan a contribuir a este aporte. Una porción de 5g de algas secas generalmente cubre las necesidades diarias recomendadas.

El zinc : Este mineral contribuye al funcionamiento normal del sistema inmunológico y al mantenimiento de una piel normal. Las algas, especialmente el nori y la dulse, son excelentes fuentes de este mineral. Un estudio publicado en Química de los Alimentos confirmó la biodisponibilidad del zinc presente en las algas (Rupérez, 2002).

El hierro Las algas rojas como la dulse y el nori son particularmente ricas en hierro. Este hierro está asociado con la vitamina C presente de forma natural en las algas, lo que favorece su absorción. Para las personas propensas a las deficiencias de hierro (mujeres en período de menstruación, deportistas, vegetarianos), las algas constituyen un aporte natural y eficaz.

El calcio Como se mencionó anteriormente, algunas algas contienen más calcio que los productos lácteos. Este calcio está acompañado de magnesio y de vitaminas D y K, lo que favorece su fijación en los huesos. Los estudios muestran una excelente biodisponibilidad del calcio de las algas (Bocanegra et al., 2009).

Ausencia de azúcar y grasa: un perfil nutricional óptimo

Este es un aspecto que merece ser destacado. Las algas prácticamente no contienen azúcar (menos del 1% en la mayoría de los casos) y muy pocas grasas (entre el 1% y el 5% según las especies). Su aporte calórico es, por lo tanto, extremadamente bajo: alrededor de 20 a 30 calorías por cada 100 g de algas secas rehidratadas.

Este perfil nutricional es notable: muchos nutrientes (proteínas, minerales, vitaminas, fibras) con muy pocas calorías y ninguno de los componentes problemáticos (azúcares añadidos, grasas saturadas, sal refinada). Es exactamente lo que buscan los nutricionistas cuando hablan de densidad nutricional.

Las algas representan, por lo tanto, el alimento saludable ideal para las personas que vigilan su peso o su glucemia, al mismo tiempo que desean optimizar su ingesta de nutrientes esenciales.

Une composition nutritionnelle incomparable

Cómo integrar las algas en la vida diaria (a la japonesa)

El desayuno: sopa de miso y wakame

El desayuno tradicional japonés incluye sistemáticamente una sopa de miso. Esta sopa se prepara con dashi (caldo de kombu y bonito seco), miso fermentado y trozos de wakame. Es una introducción ideal para el día: hidratante, remineralizante, digestiva.

Concretamente, preparar esta sopa es muy sencillo. Remoja un pequeño puñado de wakame seco en agua durante 5 minutos. Calienta 250 ml de agua con un pequeño trozo de kombu. Retira el kombu antes de que hierva (de lo contrario, el caldo se vuelve amargo). Añade una cucharada de miso diluido en un poco de agua tibia. Incorpora el wakame escurrido. Y listo, tu sopa está lista en menos de 10 minutos.

Si no eres fanático de los desayunos salados, puedes añadir copos de nori a tu batido de la mañana o espolvorear tu tostada de aguacate con gomasio de algas. Las posibilidades son muchas. ¡Por supuesto, también puedes usar espirulina o chlorella !

Los condimentos: nori en copos, gomasio con algas

El truco más sencillo para integrar las algas en el día a día es usarlas como condimento. Las hojuelas de nori se pueden espolvorear sobre prácticamente cualquier plato: ensaladas, sopas, pastas, arroz, verduras asadas, tortillas. Su sabor sutil y ligeramente yodado realza los sabores sin dominar.

El gomasio con algas es otro condimento notable. Se trata de una mezcla de semillas de sésamo tostadas, sal marina y algas secas reducidas a polvo. Este condimento reemplaza ventajosamente a la sal de mesa: aporta menos sodio, más minerales y un sabor umami muy agradable.

En Biovie, ofrecemos nori en copos orgánicos y gomasio con algas listo para usar. Es la forma más accesible de comenzar a integrar las algas en tu alimentación.

Los platos: dashi de kombu, ensaladas con dulse

Una vez familiarizado con los condimentos, puede pasar a los platos donde las algas juegan un papel más central. El dashi, ese caldo japonés con kombu, es una base notable para sopas, salsas y guisos. Aporta un sabor umami profundo y natural, sin recurrir a potenciadores de sabor industriales.

La dulse, con su sabor a nuez y yodado, se presta perfectamente para las ensaladas. Rehidratada durante unos minutos en agua tibia, se vuelve tierna y ligeramente crujiente. Combinada con verduras crudas, un aderezo de limón y algunas semillas, compone un entrante o un plato ligero delicioso y nutritivo.

El frijol de mar, que nos gusta especialmente a Aurélie y a mí, tiene una textura firme y crujiente que recuerda a las judías verdes. Se puede consumir en ensalada o ligeramente salteado con ajo y un chorrito de aceite de oliva.

¿Cuántas algas consumir para obtener los beneficios ?

Una pregunta que surge a menudo: ¿cuánta cantidad de algas se debe consumir para beneficiarse de sus propiedades? Los japoneses consumen en promedio entre 4 y 7 gramos de algas secas al día. Esta cantidad, que parece modesta, es en realidad completamente suficiente para aprovechar los beneficios nutricionales de las algas.

Concretamente, esto representa aproximadamente una hoja de nori (para sushi), una cucharada de wakame rehidratado o una pizca generosa de copos de algas. No es una revolución culinaria, es un simple ajuste de tus hábitos.

Recomiendo comenzar de manera gradual, con 2 a 3 gramos por día, y luego aumentar según su gusto y tolerancia digestiva. Algunas personas pueden sentir una ligera hinchazón al principio, mientras su microbiota se adapta a estas nuevas fibras. Es normal y transitorio. El tártaro de algas como condimento en la mesa de sus comidas sigue siendo la forma más sencilla de consumir pequeñas cantidades de manera regular.

Precauciones de uso y contraindicaciones

La cuestión del yodo y la tiroides

Las algas contienen naturalmente yodo, un oligoelemento esencial para el funcionamiento normal de la tiroides. Para la gran mayoría de las personas, esta riqueza en yodo es una ventaja: contribuye a corregir las deficiencias frecuentes en la población francesa.

Sin embargo, en caso de hipertiroidismo (tiroides ya sea hiperactiva) o si está en tratamiento tiroideo, se recomienda consultar a su médico antes de incorporar algas a su dieta de manera regular. No es que las algas sean peligrosas, pero un alto aporte de yodo puede interferir con ciertos tratamientos o acentuar un hipertiroidismo existente.

Para las personas con una salud tiroidea adecuada, un consumo moderado de algas (5 a 10g por día de algas secas) no presenta ningún problema y, por el contrario, contribuye a un aporte óptimo de yodo.

Otras precauciones

Ciertas algas, especialmente las algas pardas como el kombu, contienen vitamina K en cantidad significativa. Las personas bajo tratamiento anticoagulante (antivitamina K) deben mantener un consumo estable de estas algas para no perturbar el equilibrio de su tratamiento.

En caso de alergia confirmada al yodo o a los productos del mar, el consumo de algas, por supuesto, no se recomienda.

Finalmente, como con cualquier alimento, la calidad es esencial. Las algas cultivadas o recolectadas en zonas contaminadas pueden acumular metales pesados o contaminantes. Por eso, en Biovie, seleccionamos exclusivamente algas orgánicas, provenientes de zonas de cultivo y recolección controladas, con una trazabilidad completa.

Las algas bretonas: propiedades equivalentes a las algas japonesas

Una pregunta que me hacen regularmente: ¿es necesario comprar algas japonesas para beneficiarse de sus propiedades? La respuesta es no. Las algas bretonas presentan cualidades nutricionales equivalentes, e incluso superiores para algunas especies.

Bretaña posee un ecosistema marino excepcional, con aguas frías, limpias y ricas en nutrientes. Las algas que crecen allí desarrollan los mismos mecanismos de defensa y almacenamiento que sus primas japonesas. El wakame bretón es tan rico en fucoidano como el wakame japonés. La dulse de nuestras costas contiene tanta proteína y hierro como la que se cosecha en Japón.

Además, consumir algas bretonas reduce la huella de carbono de su alimentación y apoya un sector local en pleno desarrollo. Es un enfoque coherente con los valores que defendemos en Biovie desde 2007.

Nuestra gama incluye tanto algas bretonas (wakame, dulse, lechuga de mar, judía de mar) como algas japonesas tradicionales (nori, kombu) para ofrecerle toda la diversidad de este mundo fascinante.

En resumen: las algas, un superalimento validado por la ciencia y la historia

Aquí estamos, llegando al final de este recorrido por las propiedades saludables de las algas. ¿Qué debemos recordar de todo esto ?

Las algas probablemente representan el alimento más completo y subestimado de nuestra dieta occidental. Ricas en proteínas de alta calidad, minerales biodisponibles (yodo, zinc, hierro, calcio), fibras prebióticas y compuestos bioactivos (fucoidano, polifenoles, polisacáridos sulfatados), contribuyen al funcionamiento normal de muchas funciones del organismo.

Los estudios científicos, cada vez más numerosos, confirman lo que las poblaciones asiáticas saben empíricamente desde hace siglos: el consumo regular de algas contribuye a mantener la salud en general. Los datos epidemiológicos de Okinawa, con sus 68 centenarios por cada 100,000 habitantes y sus tasas de enfermedades crónicas significativamente inferiores a las nuestras, no son fruto del azar.

Integrar las algas en su alimentación diaria es sencillo. Unos pocos gramos son suficientes. Comience con las hojuelas de nori o el wakame en sopa, luego explore progresivamente la diversidad de estos extraordinarios alimentos marinos.

¡Probarlo es adoptarlo !

Preguntas frecuentes: sus preguntas sobre las algas y la salud

¿Cuántas algas comer al día para beneficiarse de sus propiedades ?

Los japoneses consumen de 4 a 7 gramos de algas secas al día. Esta cantidad es suficiente para aprovechar los beneficios nutricionales de las algas. Comienza con 2-3 gramos y aumenta progresivamente según tu gusto.

¿Son las algas adecuadas para las personas con problemas de tiroides ?

Las algas contienen naturalmente yodo, que contribuye al funcionamiento normal de la tiroides. En caso de hipertiroidismo o tratamiento tiroideo, consulte a su médico. Para la mayoría de las personas, un consumo moderado de algas (5-10g/día) apoya una función tiroidea saludable.

¿Qué alga elegir para empezar ?

El nori en copos es ideal para empezar: sabor sutil, uso sencillo (espolvorear sobre arroz, ensaladas, sopas). La dulse ofrece un sabor más pronunciado a nuez y yodo. El wakame, suave y tierno, se integra perfectamente en las sopas.

¿Pueden las algas reemplazar los complementos alimenticios ?

Las algas son alimentos completos que aportan naturalmente vitaminas (B12, A, C, E), minerales (yodo, hierro, zinc, calcio) y proteínas. Para una alimentación variada, pueden contribuir a reducir la necesidad de complementos sintéticos.

¿Existen contraindicaciones para el consumo de algas ?

Las algas están desaconsejadas en caso de alergia al yodo, hipertiroidismo no controlado, o si se están tomando medicamentos anticoagulantes (algunas algas contienen vitamina K). En caso de duda, consulte a un profesional de la salud.

¿Son las algas bretonas tan beneficiosas como las algas japonesas ?

Sí, las algas bretonas presentan cualidades nutricionales equivalentes a las algas japonesas. Bretaña posee un ecosistema marino excepcional con aguas frías y limpias. El wakame bretón es tan rico en fucoidano como el wakame japonés.

¿Cómo conservar las algas secas ?

Las algas secas se conservan durante varios meses en un recipiente hermético, protegidas de la luz y la humedad. Una vez rehidratadas, consúmalas en 2-3 días y guárdelas en el refrigerador.

Bibliografía científica

Referencias citadas

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Une alimentation variée et équilibrée et un mode de vie sain sont importants. Les compléments alimentaires ne doivent pas être utilisés comme substituts d'un régime alimentaire varié.

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