Esta ensalada se apoya en una idea sencilla: la coliflor triturada unos segundos en el procesador adopta la textura de una sémola y sirve de base crujiente a todo lo demás. El pepino aporta frescura, la cebolla roja el punto mordiente, la albahaca el aroma, y la salsa de limón con hummus lo liga todo sin una gota de nata. Cuente diez minutos, reloj en mano.
Ensalada de pepino y albahaca
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Ingredientes
- 1 pepino, cortado en cuartos
- 1/3 de coliflor (unas 2 tazas una vez desmenuzada)
- 1/2 cebolla roja, cortada en dados pequeños
- 1/4 de taza de albahaca fresca, picada
Salsa cremosa de limón
- El zumo de un limón
- 2 cucharadas de hummus natural
- 1 cucharadita de sirope de arce
- 1 cucharadita de mostaza de Dijon
- Sal, al gusto
- Albahaca picada adicional, opcional
Preparación
- En un procesador, triture el tercio de coliflor con impulsos cortos hasta obtener una textura desmenuzada, unas 2 tazas. Deténgase antes de que se convierta en puré.
- Páselo a un bol grande y añada el pepino, la cebolla roja y la albahaca. Mezcle bien.
- Prepare la salsa en un bol pequeño, batiendo todos los ingredientes hasta que quede lisa.
- Vierta la salsa sobre la ensalada, remueva hasta que todo quede bien cubierto y sirva enseguida.
Truco
Esta ensalada se come al momento: la sal y el limón hacen que el pepino suelte su agua al cabo de una hora. Si la prepara con antelación, guarde la salsa aparte y mezcle en el último momento.
FAQ: sus preguntas sobre la ensalada de pepino y albahaca
¿Qué hierba combina bien con el pepino?
El eneldo es el gran clásico, sobre todo en las cocinas del norte y el este de Europa, donde acompaña al pepino desde siempre. La menta funciona igual de bien, en especial en preparaciones a base de yogur o de puré de sésamo. La albahaca, elegida aquí, aporta una nota más redonda y ligeramente anisada que planta cara a la cebolla roja. Añada a eso el cebollino, el estragón en pequeña cantidad y el cilantro si va hacia sabores asiáticos. En todos los casos, pique la hierba en el último momento: se ennegrece deprisa al contacto con el limón.
¿Qué aliño para una ensalada de pepino?
Funcionan tres familias. La vinagreta clásica —aceite de oliva, vinagre o limón, sal— deja que la verdura se exprese y va bien con cualquier hierba. La salsa cremosa, a base de yogur, hummus o puré de frutos secos como aquí, envuelve mejor los trozos y suaviza la cebolla cruda. Por último, el aliño asiático —salsa de soja, aceite de sésamo, un poco de vinagre de arroz— transforma el plato por completo. Un consejo válido en los tres casos: sale justo antes de servir, o el pepino soltará su agua y lo diluirá todo.
¿Se puede comer la coliflor cruda?
Sí, sin reservas, y su versión cruda merece ser más conocida. Desmenuzada en el procesador, se vuelve ligera y absorbe las salsas como lo haría una sémola, lo que la convierte en base de los tabulés crudos. Su sabor es más suave que cocida, menos azufrado, y su punto crujiente aguanta varias horas. Dos matices, eso sí: las personas propensas a la hinchazón la digieren a veces mejor cocida, y los ramilletes crudos merecen un aclarado cuidadoso, porque el agua se aloja fácilmente entre los cogollos.
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