¿Quién no ha tenido ganas de darse un pequeño capricho delicioso, sin cocción? Las trufas crudas con polen y cacao crudo son una receta sencilla, totalmente cruda. Si estás buscando una alternativa sin cocción a los snacks dulces, estas pequeñas bolas son ideales. Una verdadera explosión de sabores en cada bocado.
Una receta original con un sabor naturalmente dulce y ácido
Estas trufas no solo son una maravilla para el paladar, sino que también son de una simplicidad infantil de preparar. Aquí te mostramos cómo preparar estas pequeñas bolas.
Los ingredientes esenciales para las trufas con cacao crudo
Para unas 12 trufas, necesitas:
Base de frutas y frutos secos
140 g de frutas secas de tu elección (arándanos, pasas, albaricoques secos, o una mezcla de frutas secas según tu gusto)
140 g de frutos secos remojados y enjuagados (almendras, nueces pecanas, avellanas o anacardos)
6 dátiles Medjool (u 8 dátiles más pequeños, según su tamaño)
1 pizca de sal marina sin refinar (un pequeño añadido para realzar los sabores)
Las frutas secas y los frutos secos forman una base dulce y fundente para tus trufas. Los dátiles son el edulcorante natural y el aglutinante de la masa.
Los toques finales: cacao y polen
30 g de cacao crudo (idealmente orgánico y de comercio justo)
3 cucharadas de polen fresco (o polen seco si no encuentras fresco)
El cacao crudo aporta el amargor y la intensidad del chocolate. El polen fresco, por su parte, aporta una nota floral.
Recubrimiento delicioso
Pasta de cacao crudo Biovie para el recubrimiento
Un poco de aceite de cacao para derretir el cacao a baja temperatura
Preparación de las trufas con polen y cacao crudo
Paso 1: Preparar la base
En una licuadora, añade las frutas secas, los frutos secos remojados y enjuagados, así como los dátiles. Mezcla hasta obtener una pasta suave y homogénea. El aspecto pegajoso de la pasta indica que las frutas y los frutos secos están bien integrados. Si la pasta está demasiado seca, puedes añadir un poco de agua de manantial, pero ten cuidado de no añadir demasiada.
Paso 2: Añadir el cacao y el polen
Luego, añade el cacao crudo y el polen fresco, y mezcla nuevamente hasta obtener una pasta aún más suave. En este paso, puedes probar la pasta para ajustar la intensidad del cacao o del polen según tus preferencias.
Paso 3: Formar las trufas
Rueda la pasta obtenida en pequeñas bolas en el hueco de tus manos. Cada trufa debe tener el tamaño de una pequeña nuez, fácil de comer de un bocado.
Paso 4: Derretir el cacao y sumergir las trufas
En un baño maría, derrite suavemente la pasta de cacao crudo Biovie con un poco de aceite de cacao, sin superar nunca los 40°C, para preservar los aromas del cacao crudo.
La pasta de cacao crudo aporta una textura cremosa y un sabor intenso, perfecto para un recubrimiento rico y fundente.
Una vez que el cacao esté derretido, sumerge cada trufa en el cacao derretido para cubrirla. Luego, decora cada bolita con un poco de polen fresco para añadir textura y colores vibrantes.
Paso 5: Refrigerar y degustar
Coloca las trufas cubiertas en una bandeja cubierta con papel encerado y déjalas enfriar en el refrigerador o congelador durante 30 a 60 minutos. Esto permitirá que el cacao se endurezca y las trufas se estabilicen.
Los ingredientes
El cacao crudo: intensidad y amargor
El cacao crudo da a las trufas su sabor intenso.
Los frutos secos: la base dulce
Los frutos secos, especialmente los dátiles, las pasas y los arándanos, aportan el dulzor natural de la receta. Los dátiles Medjool, en particular, son una excelente opción por su textura fundente.
Los frutos secos oleaginosos: textura y crujiente
Las almendras, nueces pecanas y otros frutos secos oleaginosos aportan textura y crujiente a la masa.
El polen fresco: una nota floral
El polen fresco aporta un sabor floral y una textura ligeramente crujiente; yo lo uso congelado para conservar su frescura.
¿Por qué integrar estas trufas en tu día a día?
Estos pequeños bocados son perfectos para quienes buscan un capricho sin azúcar refinada. Son ideales como snack, acompañadas de un té o una infusión a la hora de la merienda.
Estas trufas ofrecen un momento de placer intenso sin culpa. Cada ingrediente ha sido seleccionado por su sabor. Es la alianza perfecta entre la indulgencia y la sencillez.
Tres pólenes frescos congelados componen la selección Biovie: castaño, espino albar y jara, además de una versión liofilizada de la jara para quien prefiera un formato sin congelación. El polen fresco congelado conserva una textura más cercana a la cosecha que el polen seco convencional que se vende en las tiendas. Una cura suele durar de 3 a 6 semanas, en entretiempo, a razón de 1 a 2 cucharadas soperas por la mañana, con el desayuno. Para empezar, el polen de castaño es el más versátil en sabor; para un formato sin congelador, opte por la jara deshidratada., 4
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Estas trufas son mucho más que un simple snack: un capricho delicioso, perfecto para toda la familia. Su preparación simple y rápida las hace accesibles para todos.
¡Pruébalas y descubre el placer de los alimentos vivos en tu cocina!