Esta tarta de queso helada reinterpreta la receta tradicional en una versión más ligera, sin aceite y con menos anacardos de lo habitual. Su base de dátiles, perfumada con vainilla y canela, contrasta de maravilla con la frescura ácida de las fresas colocadas entre dos capas de crema. Hacen falta dos pasos por el congelador para que cuaje a la perfección, pero el resultado bien merece la espera. Sáquela unos minutos antes de servir y decórela con fresas frescas.
Tarta de queso helada de fresa, canela y vainilla
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Ingredientes
Para la capa de tarta de queso
- 390 g de anacardos, remojados alrededor de 1 hora y escurridos
- Miel (o azúcar de coco, stevia o unos dátiles), al gusto
- 1/4 de cucharadita de vainilla en polvo
- Un chorrito de zumo de limón
- Unos 240 ml de agua filtrada e hidrogenada
Para la base
- 300 g de dátiles deshuesados
- Un puñado de higos secos (opcional)
- 1 vaina de vainilla, abierta y raspada
- 1 pizca de canela
Para el montaje
- Fresas frescas
Preparación
La base
- Triture en el robot los ingredientes de la base hasta obtener una pasta pegajosa.
- Presiónela en el fondo de un molde forrado con papel de horno, humedeciéndose ligeramente las manos si la pasta se pega.
La crema y el montaje
- Triture los ingredientes de la capa de tarta de queso añadiendo el agua poco a poco, hasta obtener una crema lisa pero espesa.
- Vierta la mitad de la crema sobre la base y métala en el congelador al menos 2 horas.
- Disponga una capa de fresas frescas en láminas y cúbrala con el resto de la crema.
- Vuelva a meterla en el congelador al menos 2 horas.
- Decórela con fresas frescas antes de servir. Conserve la tarta de queso en el congelador.
Consejo
Añada el agua poco a poco al triturar la crema: demasiada agua de golpe da una mezcla que cuaja mal con el frío y se vuelve quebradiza. Saque la tarta de queso del congelador de 10 a 15 minutos antes de servirla: recupera así una textura de helado cremoso y se corta limpiamente con un cuchillo pasado por agua caliente.
Para un helado perfecto en todo momento: con la máquina de helados Ninja CREAMi Deluxe, ya no hace falta remover cada hora ni vigilar cómo cuaja en el congelador. Congela la mezcla en su recipiente, elige el programa (helado, sorbete, gelato o granizado) y la máquina le devuelve en pocos minutos una textura untuosa, lisa y sin cristales. Es el aparato que hemos adoptado este verano para nuestros helados vegetales.
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Preguntas frecuentes sobre la tarta de queso helada de fresa
¿Cómo se hace un semifrío de fresa?
Un semifrío es una crema rica que se deja cuajar en el congelador sin pasarla por la heladora, a menudo por capas. Esta tarta de queso retoma la idea: una crema espesa de anacardos, una capa de fresas frescas y otra capa de crema, todo sobre una base de dátiles. Deje cuajar al menos 2 horas entre capa y capa para que las fresas no se hundan. Para una versión en vasitos, basta con suprimir la base y alternar crema y fresas.
¿Es vegana la tarta de fresas?
No necesariamente: la mayoría de las tartas de fresas clásicas llevan mantequilla, huevos, nata o queso fresco. Esta tarta de queso helada, en cambio, es totalmente vegetal, ya que la crema se obtiene a partir de anacardos triturados con agua, vainilla y limón. Para una versión estrictamente vegana, sustituya simplemente la miel por azúcar de coco o unos dátiles, como ya propone la receta.
¿Cuál es el mejor queso para hacer una tarta de queso?
En una tarta de queso clásica se usa un queso fresco para untar tipo cream cheese, a veces aligerado con ricotta o mascarpone. En una versión cruda como esta, son los anacardos remojados los que ocupan su lugar: 390 g, triturados con un chorrito de limón para recuperar la ligera acidez del queso. Cuente al menos una hora de remojo para una crema bien lisa, más si su batidora es poco potente.
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