Esta crema untuosa, de un bonito verde intenso, lleva la chlorella a sus postres y desayunos de una forma golosa. La miel cruda aporta el dulzor, y el tahini la textura cremosa junto con una nota de sésamo que combina sorprendentemente bien con el sabor vegetal de la microalga. Bastan unos minutos con las varillas, y el tarro espera luego en la nevera para alegrar sus platos del día a día.
Crema verde de chlorella con miel cruda y tahini
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Ingredientes
- 120 ml de miel cruda líquida
- 1 a 3 cucharaditas de chlorella en polvo
- 2 a 4 cucharadas de tahini crudo (pasta de sésamo)
Preparación
- Vierta la miel en un bol e incorpore la chlorella con las varillas hasta que esté perfectamente repartida, sin grumos.
- Añada el tahini cucharada a cucharada, batiendo tras cada adición: cuanto más ponga, más espesa quedará la crema. Pare en cuanto la textura le guste.
- Pase la crema a un bote dosificador para cubrir con facilidad, o a un tarro de vidrio, y consérvela en la nevera.
Consejo
Si es la primera vez que prueba la chlorella, empiece con 1 cucharadita: su sabor vegetal es bastante marcado, y siempre podrá añadir más. Esta crema está deliciosa en un hilo sobre una macedonia espolvoreada con granola cruda, batida en un smoothie o untada sobre una tortita de arroz con rodajas de plátano y unas semillas de cáñamo.
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Descubrir toda la gamaPreguntas frecuentes sobre la crema verde de chlorella
¿Qué cantidad de chlorella se recomienda al día?
No existe una dosis única: los fabricantes suelen indicar unos pocos gramos al día, empezando por cantidades pequeñas, y lo más sencillo es seguir las indicaciones del envase de su polvo. En esta crema, de 1 a 3 cucharaditas de chlorella se reparten en todo el tarro, con 120 ml de miel y unas cucharadas de tahini: una cucharada de crema solo contiene, por tanto, una pequeña fracción. Si también la consume en otras formas a lo largo del día, téngalo en cuenta.
¿Qué riesgos tiene la chlorella?
La chlorella suele tolerarse bien en las cantidades habituales, pero algunas personas notan al principio una ligera molestia digestiva: de ahí el interés de empezar poco a poco. Contiene de forma natural vitamina K, por lo que en caso de tratamiento anticoagulante, así como durante el embarazo, la lactancia o un tratamiento prolongado, es preferible consultar a su médico antes de consumirla con regularidad. Por último, elija un polvo ecológico, procedente de una cadena de producción controlada.
¿Qué es la miel cruda?
La miel cruda es una miel que no se ha calentado ni pasteurizado después de la cosecha: se extrae en frío, simplemente se filtra y luego se envasa. Así conserva sus aromas originales y su textura natural, que a menudo cristaliza con el tiempo. Para esta crema, elija una miel cruda todavía líquida, o deje que una miel algo solidificada vuelva a temperatura ambiente, para que la chlorella se incorpore fácilmente con las varillas.
¿Cómo reconocer la miel cruda?
Fíjese primero en la etiqueta: las menciones «miel cruda», «sin calentar» o «sin pasteurizar», el nombre del apicultor y el origen floral son buenas pistas. La cristalización también es una señal tranquilizadora, ya que la mayoría de las mieles crudas se solidifican más o menos rápido, mientras que una miel que permanece líquida durante muchísimo tiempo a veces ha sido calentada (salvo las variedades naturalmente líquidas como la de acacia). Un perfume floral nítido y un sabor bien característico suelen delatar una miel poco transformada.
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