¡Nos vemos el 3 de septiembre a las 18h para nuestro directo exclusivo "Algas en el día a día"!

¡Inscríbete aquí!
Ensalada verde con salsa cremosa de cúrcuma

Ensalada verde con salsa cremosa de cúrcuma

Una buena ensalada se decide, sobre todo, por su salsa, y esta no le falta personalidad. A base de tahini y realzada con cúrcuma, aporta una agradable redondez ácida que transforma unas verduras de lo más sencillas en un plato lleno de sabor. Rápida de preparar con la batidora, se conserva fácilmente varios días y combina tan bien en una ensalada como en un bol de arroz. Por fin, algo que da ganas de comer verdura a diario.

Compartir este artículo

Ingredientes

Salsa

  • 3 cucharadas de tahini ecológico
  • 4 cucharadas de zumo de limón
  • 1 cucharada de sirope de arce o de agave
  • 2 cucharadas de vinagre balsámico
  • 1 cucharada de aceite de lino
  • 1 cucharadita de salsa de soja
  • 1 cucharadita de cúrcuma
  • 1 cucharadita de cebolla en polvo
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1 cucharadita de cilantro seco
  • 1/2 cucharadita de albahaca seca
  • 1/4 a 1/2 cucharadita de cayena
  • 1/4 cucharadita de jengibre en polvo
  • 1/2 cucharadita de sal (ajustar al gusto)
  • 1/2 cucharadita de pimienta (ajustar al gusto)

Ensalada

  • 1 lechuga romana u otra variedad
  • 2 tomates
  • 1 pepino
  • 1 cebolla pequeña cortada en juliana

Preparación

  1. Poner todos los ingredientes de la salsa en una batidora pequeña y batir brevemente hasta obtener una mezcla homogénea.
  2. Usar de inmediato sobre la ensalada, o como salsa para mojar verduras o sobre un bol de arroz.
  3. Guardar el sobrante en la nevera en un recipiente hermético hasta tres días.

Truco

Esta salsa se conserva muy bien: prepara un poco más para tenerla lista toda la semana sobre tus ensaladas o como salsa para crudités.

Toda la gama Aceites y especias

11 productos

Descubrir toda la gama
Descubrir nuestra categoría Aceites y especias

Preguntas frecuentes sobre la cúrcuma en polvo

¿Cómo se usa la cúrcuma en polvo en la cocina?

Trátala como una especia de fondo, nunca como ingrediente protagonista. Una o dos pizcas bastan para colorear y aromatizar una sopa, una salsa, un puré o un hummus. Dos gestos mejoran claramente el resultado: combinarla con una materia grasa, en la que sus pigmentos y su curcumina se difunden mucho mejor —aquí ese papel lo cumple el tahini— y añadir un toque de molinillo de pimienta, ya que la piperina mejora su asimilación. Dosifícala poco a poco: en exceso, el amargor toma el mando.

¿Cúrcuma fresca o en polvo?

Ambas tienen su lugar y no sirven exactamente para lo mismo. La cúrcuma fresca, en rizoma, se ralla o se pasa por el extractor: da una nota más viva, casi cítrica, y un color intenso, pero mancha todo y se conserva poco. El polvo es más práctico, más concentrado en sabor terroso, y se dosifica al gramo en una salsa como esta. Un polvo secado a baja temperatura conserva más aroma que una cúrcuma industrial.

¿Cómo se usa la cúrcuma en polvo en el día a día?

Lo más sencillo es tratarla como la sal o la pimienta: un bote a mano, y una pizca al momento de sazonar. Se integra en frío en salsas, vinagretas y patés vegetales, y en caliente al final de la cocción más que al principio, ya que el calor prolongado daña sus pigmentos. Para una bebida, cuenta media cucharadita en leche vegetal tibia, con un poco de materia grasa y una pizca de pimienta.

Compartir este artículo

Cargando...
Volver arriba