El plátano congelado y la piña fresca aportan casi por sí solos el sabor de este batido, creando una base dulce y espesa hasta el punto de que la col kale triturada apenas se nota al gusto. La leche de coco aporta cremosidad, mientras que unas cucharadas de coco rallado dan textura y un toque tropical que evita que el conjunto parezca un simple batido de frutas. El orden en que se tritura importa más de lo que parece: empezar por el plátano congelado permite que la batidora lo deshaga antes de añadir la col kale, lo que mantiene la bebida final lisa en lugar de fibrosa. Unos treinta segundos a máxima potencia suelen bastar para obtener una consistencia uniforme y espesa, lo bastante fría como para tomarse a cucharadas si se prefiere no beberla rápido. Este batido es un desayuno consistente por sí solo, o un snack saciante en una tarde calurosa, cuando una bebida fría y espesa apetece más que un alimento para masticar. Comparado con un simple batido de piña y coco, la col kale añade volumen y un tono verde algo más marcado, sin cambiar el carácter dulce y tropical de la bebida.
Ingredientes
- 330 g de piña fresca, cortada en trozos
- 2 a 3 plátanos maduros congelados
- 240 ml de leche de coco (añada un poco más para una textura más fluida)
- 2 cucharadas de coco rallado
- 50 g de hojas de col kale
Preparación
- Ponga primero los plátanos congelados en la batidora, y luego añada la piña, la col kale, el coco rallado y la leche de coco.
- Triture a máxima potencia durante unos 30 segundos, hasta obtener una textura bien lisa.
- Vierta y sirva de inmediato, bien fría.
Consejo
Retire el nervio central, más duro, de cada hoja de col kale antes de ponerla en la batidora: incluso una batidora potente puede dejar pequeños filamentos si los tallos se trituran enteros. La leche de coco en lata da un resultado notablemente más rico y espeso que la de brik; si usa la de brik, reduzca ligeramente la cantidad de líquido añadido para que el batido no quede demasiado líquido.