El halva tradicional se reinventa aquí en versión cruda y vegetal, con una base fundente de sésamo y dátiles coronada por una capa de chocolate brillante. El contraste entre la textura densa y ligeramente granulosa del sésamo y lo fundente del chocolate lo convierte en un capricho sorprendentemente satisfactorio. Fácil de preparar con antelación, se corta en pequeños cuadrados perfectos para acompañar un té o una infusión. Una forma original de darse un capricho sin horno ni cocción.
Halva crudo de sésamo y chocolate
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Manteca de cacao cruda orgánica (variedad Nacional)
10,90 € En stock
Ingredientes
Halva
- 2 1/2 tazas de semillas de sésamo, molidas en polvo fino
- 1/2 taza de dátiles troceados, en remojo al menos 1 hora
- 1 a 2 cucharadas del agua de remojo de los dátiles
Chocolate
- 1/3 taza de mantequilla de cacao fundida
- 1/2 taza de cacao crudo en polvo
- 2 cucharadas de miel cruda (o sirope líquido a elegir)
- 1 cucharadita de vainilla
Preparación
- Muela las semillas de sésamo en polvo fino con un molinillo de café, y resérvelas en un robot de cocina.
- Triture el polvo de sésamo con los dátiles en remojo hasta obtener una textura lisa.
- Incorpore poco a poco el agua de remojo reservada, hasta lograr la consistencia deseada (reduzca la cantidad de líquido para una mezcla más firme).
- Extienda la mezcla en un molde de vidrio, forrado opcionalmente con papel de horno, y presione hasta obtener una superficie lisa y uniforme.
- Funda la mantequilla de cacao, luego bata con el cacao en polvo, la miel y la vainilla hasta obtener una mezcla lisa.
- Vierta el chocolate sobre el halva, repartiéndolo bien por toda la superficie.
- Coloque en el congelador o en el frigorífico al menos 30 minutos para que cuaje.
- Corte en cuadrados y sirva.
Consejo
Sirva estos cuadrados con una leche vegetal o una infusión, por ejemplo una mezcla de leche vegetal y té chaga, para una pausa reconfortante.
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Preguntas frecuentes sobre la mantequilla de cacao
¿Cómo se come la mantequilla de cacao?
Raramente sola, casi siempre como grasa estructural. Fundida suavemente al baño maría, sirve para hacer chocolate casero —su uso principal aquí—, pero también para ligar un relleno de tarta cruda, cubrir frutos secos, o dar consistencia a una crema que debe cuajar en frío. Una cucharada en un batido o en una leche vegetal caliente también le aporta untuosidad. No se usa como un aceite de cocina: se solidifica en cuanto se enfría.
¿Cómo reconocer la mantequilla de cacao auténtica?
La mantequilla de cacao auténtica es una grasa pura obtenida por prensado de los granos, sin nada más. Se presenta en pastillas o en bloques de un color marfil apenas ambarino, quebradizos y duros a temperatura ambiente, y desprende un olor claramente achocolatado al manipularla. Desconfíe de los productos cosméticos vendidos con el mismo nombre: suelen estar desodorizados o mezclados con otras mantecas vegetales. En un producto alimentario, la lista de ingredientes debe reducirse a una sola palabra.
¿Dónde encontrar mantequilla de cacao en el supermercado?
Esa es precisamente la dificultad: es rara en la gran distribución, donde se encuentran sobre todo tabletas y polvos. El circuito habitual sigue siendo las tiendas ecológicas, las tiendas especializadas en repostería y la venta online, donde la oferta de calidad cruda es mucho más amplia. Un punto a comprobar si busca calidad cruda: muchas mantequillas de cacao se desodorizan a alta temperatura, lo que elimina el aroma. Una mención explícita de baja temperatura es la única referencia fiable.
¿A qué temperatura se funde la mantequilla de cacao?
Se funde entre 34 y 36 °C, es decir, justo por debajo de la temperatura corporal —de ahí esa sensación de fusión inmediata en la boca, que es todo el interés del chocolate—. En la práctica, esto significa que un baño maría muy suave es más que suficiente, y que no conviene calentarla más si se quiere mantener la calidad cruda: por encima de 42 °C, se sale de ese margen. También significa que sus cuadrados se derretirán entre los dedos en días calurosos: consérvelos en frío.
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