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Bocaditos brownie crudos con nueces y nibs de cacao

Bocaditos brownie crudos con nueces y nibs de cacao

Cuando uno empieza a hacer postres crudos, descubre rápido que una sola técnica —frutos secos y frutas desecadas triturados juntos— sirve de base para cosas muy distintas: bases de tarta, crumble, barritas, bolas. Añada cacao crudo y obtendrá estos bocaditos, a medio camino entre el brownie y la trufa. Las nueces, los nibs de cacao y el cacao en polvo se trituran primero solos, los dátiles llegan solo después: eso es lo que da unas migas uniformes en lugar de una pasta que se convierte en masa demasiado rápido. Cuente con veinte a treinta bocaditos, y dos semanas de conservación en la nevera.

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Ingredientes

  • 2 tazas de nueces
  • 150 ml de nibs de cacao crudo
  • 1 buena pizca de sal marina, al gusto
  • 60 ml de cacao en polvo
  • 1 taza y media de dátiles deshuesados

Preparación

  1. Ponga las nueces, los nibs de cacao, la sal y el cacao en polvo en el robot y triture unos treinta segundos, hasta que todo quede bien reducido a migas.
  2. Añada los dátiles y triture unos veinte segundos más. La mezcla debe empezar a aglutinarse. Si no es así, siga triturando hasta que una pequeña cantidad, presionada en la mano, se sostenga fácilmente.
  3. Si la mezcla queda demasiado seca, añada algunos dátiles más: suele bastar para ligar el conjunto.
  4. Ruede la masa entre las palmas en bolas de 2 a 2,5 cm.
  5. Guarde en la nevera 30 minutos antes de servir.

Consejo

La receta se divide muy fácilmente por dos. Los bocaditos se conservan dos semanas en un recipiente cerrado en la nevera, y ganan consistencia tras una noche en frío.

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Preguntas frecuentes sobre el cacao crudo

¿Cuál es la diferencia entre el cacao y el cacao crudo?

El cacao clásico se tuesta, es decir, se calienta a alta temperatura, lo que desarrolla los aromas achocolatados a los que estamos acostumbrados. El llamado cacao crudo se seca y se transforma a baja temperatura, generalmente por debajo de 45 °C. El sabor cambia claramente: más ácido, más afrutado, a menudo más amargo, con notas que recuerdan más al fruto seco que a la tableta. La diferencia está, por tanto, en el proceso, no en la variedad: se encuentra criollo o nacional en ambas versiones.

¿Se pueden comer habas de cacao crudas?

Sí, y es incluso la forma más directa de descubrir el sabor del cacao. Las habas crudas se comen tal cual, una vez retirada la cáscara: espere algo francamente amargo y muy crujiente, a años luz de una onza de chocolate. Muchos prefieren trocearlas en nibs para repartirlas sobre un bol de fruta o en una masa, como en estos bocaditos. Empiece por una pequeña cantidad, hasta que el paladar se acostumbre.

¿Por qué comer cacao crudo?

Primero por el sabor: un cacao no tostado conserva notas afrutadas y ácidas que el calor elimina, lo que da a los postres crudos un carácter muy distinto al de un pastel de chocolate clásico. Luego por la composición: menos transformación significa menos manipulación, sin azúcar, sin lecitina ni aroma añadido. En el plano nutricional, se lee a menudo que el calor degradaría los flavanoles; los datos siguen siendo parciales, y es más honesto hablar de una diferencia de proceso y sabor que de un beneficio para la salud demostrado.

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