Un solo plátano congelado transforma la leche de almendra y el polvo proteico de vainilla y lucuma en algo lo bastante espeso como para comerse con cuchara, más cerca de un helado italiano que de un smoothie que se bebe con pajita. La lucuma aporta por sí sola un dulzor natural, casi acaramelado, que el extracto de vainilla prolonga. La única variable real es la cantidad de leche de almendra: un poco menos y la base queda firme como un helado; un poco más y se afloja sin dejar de ser espesa. Pero el verdadero protagonismo está encima. Arándanos frescos, repartidos con generosidad hasta cubrir casi toda la superficie, un cuadradito de chocolate negro, una lluvia de nibs de cacao y los frutos secos que tengas a mano. Los nibs de cacao son simplemente granos de cacao triturados y sin azúcar: crujen al morderlos y aportan un amargor limpio que evita que el bowl se vuelva demasiado dulce. Construido así, el resultado se sitúa entre el postre y un desayuno de verdad: lo bastante dulce por encima como para dar gusto, lo bastante consistente por debajo como para aguantar varias horas. Y se prepara en un solo paso, lo que lo hace tan práctico una mañana con prisa como una noche de antojo.
Bowl de smoothie de vainilla con arándanos y nibs de cacao
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Ingredientes
- 1 plátano congelado
- 200 ml de leche de almendra
- 2 cucharadas de polvo proteico de vainilla y lucuma
- 1 cucharada del edulcorante de tu elección
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
Para el topping
- 2 o 3 puñados de arándanos frescos
- 1 cuadradito de chocolate negro de al menos 70 % de cacao
- 2 cucharaditas de nibs de cacao
- Los frutos secos de tu elección
Preparación
- Pon el plátano, la leche de almendra, el polvo proteico, el edulcorante y el extracto de vainilla en la batidora y bate hasta obtener una textura lisa y espesa.
- Vierte la mezcla en un bowl.
- Reparte los arándanos por toda la superficie y añade después el chocolate negro y los frutos secos.
- Termina con los nibs de cacao y come sin esperar.
Truco
Sustituye los arándanos por otra fruta roja de temporada si lo necesitas: frambuesas o fresas cortadas en dados cumplen muy bien el mismo papel. Si la base queda demasiado espesa para extenderse en el bowl, aclárala con leche de almendra de cucharada en cucharada, nunca de golpe, porque es fácil pasarse y perder la textura para comer con cuchara.
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Preguntas frecuentes sobre el bowl de smoothie de vainilla
¿Cómo espesar un smoothie?
La solución más eficaz es la fruta congelada, no el hielo: un plátano congelado espesa sin diluir, mientras que los cubitos de hielo se derriten y aguan la mezcla. Luego están los ingredientes que absorben líquido, como los copos de avena, las semillas de chía o un polvo proteico. Por último, basta con reducir la cantidad de líquido inicial.
¿Cómo hacer un smoothie consistente?
Cuenta siempre con un elemento congelado, uno graso y uno seco. Aquí son el plátano congelado, la leche de almendra y el polvo de vainilla y lucuma. Añade el líquido poco a poco en lugar de todo de golpe: la batidora arranca con algo más de esfuerzo, pero mantienes el control sobre la textura final.
¿Se pueden mezclar arándanos y plátanos en un smoothie?
Sí, de hecho es una combinación muy habitual: el plátano aporta cuerpo y dulzor, el arándano acidez y color. En esta receta, los arándanos se dejan enteros a propósito encima, en lugar de batirlos, para conservar su brillo y su textura al morder.
¿Por qué poner hielo en un smoothie?
El hielo enfría y espesa, pero se diluye al derretirse y suaviza el sabor. Es un recurso de emergencia cuando no se tiene fruta congelada a mano. Para un bowl de smoothie, es mejor congelar trozos de plátano con antelación y prescindir por completo de los cubitos de hielo.
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