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Ensalada de quinoa germinada, coliflor marinada y arándanos rojos, salsa de miso y anacardos

Ensalada de quinoa germinada, coliflor marinada y arándanos rojos, salsa de miso y anacardos

Esta es una ensalada que se sostiene perfectamente por sí sola: quinoa germinada como base, ramilletes de coliflor marinados y luego deshidratados para lograr un efecto asado, pipas de calabaza y arándanos rojos para el contraste, muchas hierbas frescas y rúcula. La quinoa germinada solo requiere un poco de previsión: puesta en remojo toda la noche, enjuagada dos veces al día y dejada escurrir, muestra sus primeros brotes en pocas horas y resulta bastante más tierna que la quinoa cocida, con un ligero crujiente añadido. La coliflor, por su parte, pasa primero por una marinada de tamari, pimentón ahumado, vinagre de sidra, miel y aceite de oliva, y luego cuatro horas en el deshidratador a baja temperatura: se concentra, se dora un poco y pierde por completo ese aspecto crudo y seco de la coliflor troceada. Sin deshidratador, un paso por el horno funciona muy bien, aunque entonces la receta deja de ser cruda. La salsa de miso y anacardos aporta el nexo: salada, ligeramente dulce por el néctar de coco, con un toque ácido del vinagre, envuelve todo sin sobrecargarlo. Para dos platos generosos.

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Ingredientes

Para la ensalada

  • 200 g de quinoa germinada (pon la quinoa en remojo toda la noche en una bolsa de leches vegetales, enjuágala y escúrrela dos veces al día, cuelga la bolsa para un buen drenaje: los brotes aparecen en 4 a 8 horas)
  • 1 coliflor mediana, cortada en ramilletes
  • 70 g de pipas de calabaza
  • 100 g de arándanos rojos, reservando algunos para decorar
  • 1/2 manojo de perejil liso, picado
  • 1/2 manojo de menta, picada
  • 100 g de rúcula
  • 1/4 de cebolla roja, cortada en láminas finas
  • 1 cucharada de tamari
  • 1 cucharadita de pimentón ahumado
  • 1 cucharada de miel cruda
  • 1 cucharada de vinagre de sidra
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Para la salsa de miso y anacardos

  • 6 cl de miso blanco
  • 6 cl de néctar de coco
  • 6 cl de vinagre de sidra
  • 6 cl de aceite de oliva
  • 75 g de anacardos, remojados 20 minutos y escurridos
  • 2 a 4 cucharadas de agua, para aligerar si hace falta
  • Sal y pimienta

Preparación

  1. En un bol, cubre los ramilletes de coliflor con el tamari, el pimentón ahumado, la miel, el vinagre de sidra, el aceite de oliva, sal y pimienta.
  2. Repártelos en una bandeja del deshidratador y déjalos 4 horas a 45 °C. Resérvalos mientras preparas el resto. Sin deshidratador, un paso por el horno da un resultado parecido, pero la ensalada deja entonces de ser cruda.
  3. En un bol grande, junta la quinoa germinada, la coliflor, las pipas de calabaza, los arándanos rojos, el perejil, la menta, la rúcula y la cebolla roja, y mezcla bien.
  4. Para la salsa, tritura en la batidora el miso, el néctar de coco, el vinagre, el aceite de oliva y los anacardos escurridos hasta obtener una textura lisa. Aligera con agua si es necesario y rectifica de sal.
  5. Vierte la salsa en un tarrito y sírvela aparte, para que cada uno se sirva a su gusto.

Consejo

La quinoa germina rápido, pero germina mal si se queda estancada en agua: es el escurrido, más que el remojo, lo que marca la diferencia. Prepara la salsa al final y guárdala aparte hasta el momento de servir: si se añade antes, ablanda la rúcula en pocos minutos.

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Preguntas frecuentes sobre la quinoa germinada

¿Qué beneficios tiene la quinoa germinada?

La quinoa ya es de por sí una semilla interesante, con un perfil completo de aminoácidos esenciales, magnesio, hierro y fibra, y sin gluten. La germinación va un paso más allá: reduce el ácido fítico, que dificulta la absorción de minerales, y hace que el conjunto sea más digestivo. Sobre todo, permite consumirla cruda, lo que cambia por completo su lugar en el plato: deja de ser una semilla para cocinar y se convierte en un ingrediente de ensalada de crujiente muy fino.

¿Cuánto tiempo hay que dejar germinar la quinoa?

Es la semilla más rápida del germinador, lo que la convierte en un excelente punto de partida para empezar. Basta con dos a ocho horas de remojo, seguidas de un enjuague muy cuidadoso: la quinoa lleva saponina, de sabor amargo natural, que hay que eliminar bien. El brote asoma después entre doce y veinticuatro horas. No superes los dos o tres días: la quinoa fermenta rápido y adquiere un olor agrio característico.

¿Qué interés tiene comer semillas germinadas?

Aportan frescor, crujiente y densidad nutricional a un coste irrisorio, sin necesidad de tierra ni de estación. Una cucharada de semillas secas da un bol de brotes en pocos días, en un rincón de la encimera. También es una manera de comer vivo en invierno, cuando escasean las verduras frescas de temporada local. Y para quien empieza en la alimentación cruda, suele ser el primer hábito que se mantiene en el tiempo, precisamente porque exige poco.

¿Cómo se comen las semillas germinadas?

Crudas, casi siempre: en eso reside todo su interés. Se espolvorean sobre una ensalada, un hummus, una sopa fría, una tostada, o se incorporan a un bol como este. Algunas, como el garbanzo o la lenteja, sientan mejor tras un breve paso al vapor suave si te cuestan de digerir. Enjuágalas siempre justo antes de servir y consúmelas dentro de los tres días siguientes a la cosecha.

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