Desde hace décadas, el viernes en Francia rima con pescado. Pero, ¿de dónde viene realmente este hábito? Y sobre todo, ¿qué significa todavía para nosotros hoy, en un momento en que los océanos están debilitados y se habla cada vez más de transición alimentaria?
En un contexto de sobrepesca, contaminación marina y búsqueda de soluciones más sostenibles, esta tradición merece ser revisitada, no para eliminarla, sino para enriquecerla.
Esa es exactamente la ambición del movimiento «Algas a Diario: empecemos por el viernes», lanzado por Éric Viard y Aurélie Mazerm Viard, autores del libro Algas a Diario, galardonado con el Mejor Libro de Cocina del Mundo – categoría Mariscos en los Gourmand Awards 2025 y con el Mejor Libro de Cocina y Bienestar de Francia por la Academia Nacional de Cocina en 2025.
Añadir, no reemplazar
La idea es simple: no oponer el pescado y las algas, sino proponer una opción más. Ofrecer una alternativa marina moderna, segura y ecológica, que permita conservar la simbología de la comida del viernes mientras se alinea con las realidades actuales.
Concretamente, se trata de introducir un plato con algas el viernes: en casa, en el restaurante, en la restauración colectiva. Un gesto accesible, progresivo, no culpabilizante.
Las algas, un superalimento completo
Ricas en yodo, minerales, oligoelementos (zinc, cobre, manganeso, selenio, cromo), hierro asimilable, polifenoles marinos, fibras solubles y vitaminas, las algas apoyan:
- la inmunidad,
- la vitalidad,
- la salud intestinal,
- la función tiroidea,
- el equilibrio metabólico.
Un recurso ejemplar para el planeta
En términos ecológicos, las algas son difíciles de superar:
- no necesitan agua dulce,
- no requieren tierras cultivables,
- no necesitan fertilizantes,
- no requieren pesticidas, fungicidas, herbicidas,
- capturan CO₂,
- contribuyen a la regeneración de los ecosistemas marinos.
Peces: un panorama preocupante
Por el contrario, los peces concentran los contaminantes a lo largo de la cadena alimentaria:
- metales pesados (mercurio, plomo, cadmio),
- contaminantes liposolubles (PCB, dioxinas),
- microplásticos.
Cuanto más grande y depredador es un pez, más contaminado está. Especies como el atún o el pez espada son regularmente señaladas en las recomendaciones oficiales.
Las algas, por su parte, no forman parte de la cadena trófica animal. Crecen por ósmosis, filtran el agua y expulsan lo que no asimilan. Por lo tanto, no acumulan contaminantes de la misma manera que los animales marinos, lo que las convierte en una fuente marina mucho más segura para un uso regular.
Un gesto simple para reinventar el viernes
Reinventar el viernes no requiere una revolución, sino un gesto concreto:
- probar un tartar de algas en lugar de la entrada habitual,
- preparar un pesto de algas para acompañar pastas,
- añadir copos de algas en una ensalada o una sopa,
- proponer en la cantina un menú «mar y algas».
Es una manera de mantener el vínculo con el mar, cuidando al mismo tiempo de la salud y del océano.
¿Y si empezaras este viernes?
Ya seas particular, restaurador, actor de la restauración colectiva o simplemente curioso, puedes participar en este movimiento: un plato con algas el viernes, para enriquecer un ritual antiguo con una alternativa moderna.
Algas a Diario: empecemos por el viernes.
Una transición suave, no culpabilizante, profundamente alineada con nuestro tiempo.

